Un oso «lambón» destroza colmenas en As Nogais

El úrsido lanzó los cuadros de cuatro colonias de abejas a una distancia de 20 metros y se comió la miel y la cera

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lugo / la voz

Un oso -Medio Ambiente confirmó a los dueños del apiario que se trataba de ese animal- destrozó por completo cuatro colmenas que la empresa O mel de sempre, con sede en Becerreá, tiene en Nullán, As Nogais. Comió miel, cera y algunas abejas que encontró en el panal y lanzó los cuadros a unos 20 metros de distancia. Alejandro Lolo, copropietario de la empresa, que tiene unas 40 colmenas en una finca alquilada en esta localidad lucense, situada a unos 800 metros de las casas, cree que el plantígrado se tomó su tiempo para disfrutar de su alimento favorito, antes de marcharse dejando un rastro inequívoco de su presencia. No existe constancia de que nadie lo haya visto mientras degustaba la miel depositada durante más de doce meses por las abejas. Este apiario fue instalado hace un año, y los propietarios, como suelen hacer habitualmente, dejaron la primera cosecha en los panales para que pudieran alimentarse durante el invierno la reina, las obreras y el zángano.

Alejandro Lolo confiesa que hubiera dado algo por recoger con una cámara la escena que se desarrolló hace menos de diez días en la finca alquilada a un vecino. Está valorando la posibilidad de instalarlas en los colmenares, porque no es la primera vez que el oso entra y se alimenta en sus propiedades como si de un autoservicio se tratara. En las anteriores ocasiones, hace menos de un mes, fue en tres colmenares diferenetes de O Courel. Pese a no tener grabadas las imágenes, es capaz de imaginársela con bastante precisión. «Estou seguro -confesó- de que se tomou o seu tempo e de que non andou ás présas. Sentouse tranquilamente e rompeu os cadros, e algúns, supoño que os primeiros mentres non se fartou, deixounos tan limpos que parece coma se estiveran tempo en lixivia. Nós limpámolos con vapor e non quedan tan ben como os atopamos», dijo.

Alejandro Lolo no podía creerse que los destrozos que encontraron en la finca fueran producidos por un oso. Alguno de los cuadros rotos aparecieron a unos 20 metros. «No primeiro que pensei foi nun xabaril, pero despois xa nos demos conta de que non, porque as colmeas témolas en alto. Medio Ambiente confirmounos que se trataba dun oso pola forma de actuar. Rompe os cadros en catro, arrinca os aramios e mete a zarpa para aproveitar ben o mel e a cera, e se atopa algunha abella, tamén vai para dentro. Ás esquinas non chega».

Esta era una señal inequívoca, según le explicaron los técnicos de Medio Ambiente, de que había sido el oso el que había destrozado las cuatro colmenas. La otra, que aparecieran los cuadros tirados fuera de la finca. Los lanzó a una distancia de unos 20 metros.

Para acceder a las colmenas, el oso no encontró grandes dificultades. Solamente tuvo que saltar uno de los muros de piedra de las mismas características que cercan las fincas de minifundio en Galicia y que no constituyen un obstáculo para un animal de esta envergadura.

En el último mes, O mel de sempre sufrió cuatro ataques de osos en sus colmenas. Los otros tres fueron en O Courel. Lolo no cree que haya sido el mismo plantígrado el que hizo los destrozos en As Nogais. «En liña recta a distancia é de entre 60 e 70 quilómetros, e penso que non lle daría tempo a camiñar ata tan lonxe polo monte. O sistema foi o mesmo. En todos os casos lanzaron os cadros da mesma maneira, o que fai pensar que se non é o mesmo ladrón, aprendeu na mesma escola», apuntó.

La empresa ha dado parte al seguro y ha aportado abundante documentación gráfica sobre los destrozos. «Os danos, en cartos non son moitos -señaló Lolo-, supoñen entre 90 e 100 euros a colmea e outros 60 dos animais. O problema é que neste asentamento levabamos un ano e non recollemos a colleita para deixarlle ás abellas alimento para o inverno, para que cheguen a primavera en boas condicións. O problema é a reposición do núcleo e agardar outro ano máis sen produción». A ello hay que añadirle también los problemas para conseguir enjambres como consecuencia de la elevada mortalidad de abejas.

Actividad complementaria

La empresa de la familia de Lolo, que se dedica también a la comercialización de castaña, cuenta con unas mil colmenas repartidas en diferentes zonas de la montaña lucense. Iniciaron esta actividad como complemento de la castaña para diversificar negocio, dada la posición en la que ha colocado a los productores la plaga de la avispilla, que está mermando las cosechas en los soutos.

«Se non é o mesmo ladrón das outras colmeas do Courel, aprendeu na mesma escola»

O mel de sempre valora colocar cámaras en los apiarios para captar imágenes del ladrón

Preocupación por la presencia del animal cerca de las casas

El suceso no pasó desapercibido para los vecinos, que mostraron su preocupación por la presencia de osos en un concello, el de As Nogais, en el que no había constancia de la presencia de este plantígrado. Algunas personas aseguran que las subvenciones que se están concediendo para la instalación de colmenares en A Montaña obedece precisamente a que la administración quiere garantizar la presencia de estos animales. Medio Ambiente está desarrollando charlas para informar sobre sus costumbres.

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