¿Quieres un mar limpio? Esto es lo que puedes hacer tú para conseguirlo

Rosa Estévez
rosa estévez VILANOVA / LA VOZ

A PASTORIZA

MONICA IRAGO

El pósito vilanovés edita una guía de buenas prácticas con consejos para todos

07 ene 2021 . Actualizado a las 12:19 h.

Lo sabíamos desde hace tiempo, aunque nadie nos lo hubiese dicho: hemos convertido el mar en un basurero. De unos años para aquí, el mensaje de alarma ha sido formulado de forma clara y rotunda, para que no pudiésemos como sociedad seguir fingiendo que no pasa nada. En Arousa, fueron un puñado de estudiantes del instituto de A Illa, capitaneados por profesoras llenas de energía y ganas de combate, quienes por primera vez alzaron la voz para cantarnos las cuarenta sobre un problema que se amplifica con cada nueva ola que llega a la playa. Desde aquellos primeros pasos de los Water Watchers, la cosa ha cambiado mucho; parece que, por fin, empezamos a tomar conciencia de lo que ocurre. Y lo que es más importante: cada vez son más los colectivos que deciden tomar cartas en el asunto. Es el caso de la cofradía A Pastoriza, de Vilanova, que ha editado una guía de buenas prácticas ambientales que nos interpela a todos.

Para empezar, a quienes viven directamente del mar: las mariscadoras de a pie, el sector de a flote, la lonja, la pesca artesanal, los compradores de marisco, las depuradoras, las conserveras, los pescadores deportivos... Pero la guía ha querido dirigirse también al sector de la hostelería y, en general, a todos nosotros. Porque en la ría, explica María José Vales, la patrona mayor, «todos vivimos do mar. Dun xeito directo uns, e indirecto todos os demais», señala la responsable del pósito de Vilanova. A ella le hemos pedido que escoja el mejor consejo de todos los que se pueden leer en la guía. «O mellor? O mellor que se pode facer para rematar con este problema é non tirar nada ao mar. Porque recoller o lixo está moi ben, pero moito mellor está que non ensuciemos o mar». Dicho queda.

La experiencia previa

La guía de buenas prácticas, diseñada por la empresa Ardora, no surgió de la nada. Las mariscadoras de Vilanova llevaban ya un tiempo participando en el ML-Style, un programa de recogida pasiva de los residuos que el mar llevaba hasta ellas mientras hacían su trabajo. Durante casi dos años, además de extraer almejas de entre la arena, estas profesionales del mar fueron llevándose a tierra los residuos con los que habían tropezado. Hallaron de todo. Desde palillos de las cuerdas de batea, hasta envoltorios de helados. Desde botas abandonadas a su suerte, hasta cabos.