Un hostelero dice sentirse extorsionado por Irimia para tener puesto en el pulpo

El subastero quería la caseta con vajilla y que se la montaran y desmontaran


LUGO / LA VOZ

Hoy es el día en el que Javier Irimia, el hombre que a través de la empresa Bruxa Consulting arrebató, a golpe de euros, a los hosteleros lucenses las casetas y los calderos del pulpo para el San Froilán de los próximos cuatro años, tendrá que ingresar el dinero ofrecido por tres comedores y cuatro calderos. Si no lo hace, se quedará con la concesión y pasará a los industriales lucenses.

Este bancario de A Pastoriza, al que ahora están intentando localizar personas de varios lugares para ofrecerle ideas, es uno de los principales protagonistas del denominado «pulpo gate», un caso que sigue sin estar aclarado. Bruxa Consulting e Irimia, que es todo lo mismo, no podrían presentarse a la subasta y urdido el plan de ofrecer dos cantidades diferentes con un céntimo de diferencia, si este año no se hubieran cambiado las bases de la subasta, extremo que el gobierno municipal sigue sin aclarar.

Cada día que pasa hay más novedades sobre el caso y la actuación de Javier Irimia que, desde el primer momento, intervino utilizando métodos propios de la clandestinidad. Ayer, Ramiro López, uno de los hosteleros lucenses que en los últimos años estuvo presente en la fiesta con una caseta, dijo sentirse extorsionado por parte del bancario de A Pastoriza que, recordó, le ofreció tener un caldero a cambio de unas condiciones que el industrial considera draconianas.

Según Ramiro López, Irimia pretendía que le alquilara la caseta a coste cero. «Pero no era solo eso. Su exigencia pasaba porque había que montarle y desmontársela y equiparla con vajilla y todos los elementos necesarios para el funcionamiento. Todo eso durante cuatro años y a cambio, él cedía un caldero. Me sentí extorsionado. Yo lo considero así. Y si no lo es, que alguien me lo explique», apuntó Ramiro López. El hostelero advirtió que actualmente estaba al margen del denominado «pulpo gate» porque, dijo «ya estoy en otra fase». Se refería a que no prevé estar en la feria, aunque si tendrá pulperías durante los festejos patronales que empiezan en aproximadamente quince días.

Los costes

El hostelero calcula que lo que Irimia pedía tiene un coste superior a los 150.000 euros en los cuatro años. En su opinión, tener una caseta lista para empezar a servir al público supone una inversión mínima de 40.000 euros.

«Todo lo dicho es lo que pretendía Irimia. Quería la caseta con todo para llegar y funcionar. Eso hace que yo considere que en cierta medida se trata de una extorsión de la cual hay testigos», indicó el hostelero.

Ramiro López también hizo referencia a las críticas que llegan desde algunos sectores hacia los hosteleros lucenses por no pujar en la subasta y tratar de llevarse las casetas por el mínimo dinero posible. «Una de las posibilidades era pujar al alza por las casetas y entonces quienes nos critican ya no lo harían y acto seguido bajar la calidad del servicio o incluso repercutir ese incremento en los precios finales al cliente. Quizás fuera eso lo que pretendía la concejala Carmen Basadre y algunas personas más: sacar más dinero y que el perjudicado fuera el público», advirtió Ramiro López. El hostelero explicó que esa no es su filosofía porque, entiende, que los clientes han de tener el mejor servicio y calidad de los productos a los mejores precios.

Las bases

Va camino de cumplirse un mes de la polémica adjudicación de las casetas y calderos y los lucenses todavía no saben las razones por las cuales este año fueron modificadas las bases de la subasta. De ellas desaparecieron exigencias como, por ejemplo, la habilitación profesional necesaria o la experiencia en la gestión de este tipo de instalaciones. La única respuesta la dio la edil Basadre: «Ninguén reclamou cando as bases estiveron expostas».

La alcaldesa: «A min non me toca valorar se o adxudicatario ten capacidade ou non»

La alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, dijo ayer que las decisiones adoptadas por parte de Javier Irimia son personales. «Supoño que el faría unha valoración de se tiña capacidade ou non. A min non me toca valorar», añadió.

La regidora recordó que la adjudicación al de Meira fue realizada dentro de un «procedemento transparente e aberto a todo o mundo». Recordó que la decisión de revender o ceder las casetas y calderos era una cuestión personal «que da oportunidade a que outros hostaleiros da cidade podan participar nas casetas».

Un periodista le dijo a Lara Méndez que había rumores de que Irimia no sería capaz de montar todas las casetas y al respecto respondió: «O ano pasado saliron catro e o final montáronse tres. Evidentemente estas cuestións pódense dar pero a min non me toca valorar se lle vai ocorrer ou non nin prexulgar se ten capacidade ou non, porque eu lle supoño unha capacidade porque senón non se houbera presentado».

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