Mil euros de multa para los pescadores que usaron una batería eléctrica para matar a más de 200 truchas en un río de A Fonsagrada

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

A FONSAGRADA

Truchas capturadas a un furtivo en una imagen de archivo
Truchas capturadas a un furtivo en una imagen de archivo

Aceptaron un acuerdo con la Fiscalía y pagaron los 1.779 euros de responsabilidad civil a la Consellería de Medio Ambiente

02 jun 2026 . Actualizado a las 15:33 h.

Los dos hombres acusados de haber utilizado una batería eléctrica para capturar truchas en un río de A Fonsagrada aceptaron este martes una pena de multa en la audiencia preliminar en la que se trataba su proceso. Esta se celebró en la plaza número 2 de la sección de lo penal del Tribunal de Instancia de Lugo. A cambio de reconocer el delito, obtuvieron un rebaja en el castigo. Este se quedó finalmente en una multa diaria de seis euros durante seis meses. En total, 1.080 euros. Además, pagaron ya antes de la vista la indemnización que le correspondía a la Consellería de Medio Ambiente, que reclamaba 1.779 euros, lo que les ha servido para que se valore una atenuante de reparación del daño.

El suceso

Ambos se sentaron en el banquillo como presuntos autores de un delito relativo a la protección de la fauna y flora silvestre especialmente cruel. Según el escrito de acusación de la Fiscalía, los hechos se remontan a la noche del 22 de julio del 2024. En ese momento, los implicados se desplazaron en sus vehículos particulares hasta las inmediaciones del río Rodil, concretamente a un tramo libre situado entre los núcleos rurales de Vilaframil y O Mazo (A Fonsagrada). El Ministerio Público sostiene que los investigados actuaron «puestos de común acuerdo, y con distribución de las tareas» con la firme intención de capturar truchas autóctonas.

Para lograr su objetivo, emplearon un método especialmente destructivo: la pesca eléctrica. Los procesados utilizaron «una batería con regulador, dos barras de metal con cableado, y una secadera» para matar y capturar de golpe a un total de 228 ejemplares. Esta práctica generó descargas en el agua que afectaron gravemente al ecosistema fluvial, según el escrito. La Fiscalía subraya que el empleo de estos métodos masivos y no selectivos causó un impacto «devastador», concretado en la «pérdida de su capacidad reproductora y de recuperación natural» del río. Alrededor de las 2.30 horas de la madrugada, agentes del Seprona sorprendieron a los pescadores furtivos y les intervinieron tanto los aparejos eléctricos como el abundante botín incautado.