Los viejos Land Rover resisten

A Fonsagrada, Negueira y otros pueblos de montaña conservan el mayor volumen de este histórico vehículo


lugo / la voz

Municipios como los de A Fonsagrada, Negueira, Navia y Cervantes, son actualmente el gran vivero de un vehículo histórico que va resistiendo: el Land Rover. Los que quedan en servicio, después de que dejasen de fabricarse hace ya algún tiempo, están básicamente en manos de personas mayores y, en muchos casos, fueron heredados por hijos y nietos. El histórico todoterreno fue el vehículo estrella en la zona rural lucense, especialmente en la montaña, donde hizo tanto apaño, o más, que los tractores.

Amadeo Díaz Rivas, que actualmente tiene 84 años, fue su distribuidor de estos vehículos en A Fonsagrada, un municipio en al que llegaron como anillo al dedo. «Foi un gran adianto e, ademais, resultou un vehículo bo. Cumpría perfectamente o que se necesitaba: transportar xente e tamén mercadorías», recordó Amadeo. Recuerda que tardó mucho en llegar porque parte de la producción de la factoría Santana de Linares (Jaén) fue para la Guardia Civil, al Ejército o a la Policía.

«Na zona da Fonsagrada vendéronse moitos, e, aínda que non foron baratos, estaba asegurada a súa utilidade e tamén a duración», contó el concesionario fonsagradino. Amadeo conserva dos modelos. Uno de ellos, matriculado en Sevilla, tiene algo más de 60 años. Su actual propietario, que es mecánico, lo reparó, lo acondicionó y lo tiene impecable. Lo adquirió en A Pontenova.

Este hombre posee también uno de los pocos Land Rover grúa que quedan actualmente en España. Está casi como del trinque. Amadeo Díaz recuerda que lo compró para ofrecer un servicio de traslado de coches averiados hasta el taller que gestionó en la villa fonsagradina.

Otro buen mecánico de A Fonsagrada que poseyó un Land Rover fue Feliciano Ramallal Pacio, fallecido hace más de año y medio a los 75, quien tuvo durante algún tiempo la distribución de Peugeot en A Fonsagrada.

Uno de los vehículos que Santana fabricó en España con la colaboración de la Rover inglesa fue utilizado en A Fonsagrada como coche fúnebre. Eran los únicos modelos capaces de llegar a algunas casas y de moverse en la nieve. De hecho, el primero que tuvo la funeraria de la localidad fue adquirido por el Concello, que acabó vendiéndolo hace año y pico.

En Baralla uno de ellos es muy popular porque está tuneado con pintura de colores. Recorre habitualmente todo el municipio llevando a las explotaciones piensos y moliendas.

Hay muy poca oferta de segunda mano en Internet. Si alguien tiene deseos, hay uno con 40.000 kilómetros por 4.500 euros. Lo venden en Ourol.

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