La educadora que cambió la guardería por una ganadería de 80 vacas

Una joven de A Fonsagrada maneja una explotación de carne de calidad


A Fonsagrada / la voz

El giro profesional que dio a su vida fue espectacular. Cambió la guardería por la ganadería. De atender niños en un establecimiento de Lugones, en Asturias, pasó a manejar una explotación de vacas de carne de primera calidad. Esta es, en resumen, la historia de Soraya Fernández Sobrado que nació en Teixeira de Pacios (A Fonsagrada) hace 34 años.

La ganadería de esta mujer está en Teixeira, a unos 15 kilómetros, aproximadamente, de la capitalidad fonsagradina. Ella es la cabeza visible de Casa de Louzao, en la que también están sus padres. Ni hablar de volver al mundo urbano. Soraya es contundente a la hora de responder si, pasados ya varios años del cambio, volvería de nuevo a la guardería. «De ningunha maneira», advierte. La explotación, asegura, le concede una libertad de horarios que valora de forma muy positiva. De todos modos conviene advertir a los más urbanitas que atender una ganadería como la de esta mujer no es estar sentado en un sofá orejero mirando el reloj para controlar las horas de comida de los animales.

«A vantaxe con respecto a un traballo urbano é que non tes un horario definido. Pero iso non significa que non teñas que dedicar moitas horas, moito tempo a atender as reses», relató la ganadera, quien asegura que la jornada laboral es mucho más liberal que la que cualquier trabajador tenga asignada en una fábrica, taller o comercio.

En Casa de Luzao empezaron con la explotación ganadera en el año 1995. Fueron los padres de Soraya quienes la pusieron en marcha y dirigieron hasta su incorporación. La educadora dejó Asturias y volvió a su aldea con sus dos hijos, Gael, que tiene seis años, y Henar, de tres. Los dos están también muy familiarizados con un ambiente totalmente desconocido para los niños de ciudad de sus edades. «Procuramos que non se acheguen para manter a súa seguridade, pero eles viven tamén a actividade, o día a día dunha explotación», asegura. Aunque el sector del vacuno de carne podría pasar por mejores momentos, sobre todo porque los precios que paga un consumidor por un buen filete o chuletón en cualquier carnicería nada tienen que ver con los que perciben los productores, Soraya no se queja. Considera que hay que mejorar a diario y, sobre todo, tratar de ampliar el número de cabezas para conseguir una mayor rentabilidad.

Sus vacas tienen un buen cartel entre los compradores por la calidad de la carne. Se alimentan de los pastos y también del silo que recogen cada primavera para garantizar la alimentación durante el duro invierno en esta zona de montaña de la provincia.

La carne de las reses de Casa de Louzao va a parar a carnicerías de diversos puntos de Galicia, especialmente de A Coruña. Habitualmente es un comprador de esta ciudad el principal cliente. En cuanto al futuro, Soraya Fernández se muestra optimista y apuesta por aumentar cabezas.

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