«Temos que contratar estranxeiros xa que non atopamos xente para traballar»

Dos generaciones de vecinos de A Fonsagrada analizan las perspectivas de futuro de la montaña ante la caída de población


A Fonsagrada llegó a tener a inicios del siglo XX casi 20.000 habitantes, más que el municipio de Ourense. En el año 1996 había censados 5.948 fonsagradinos. Hoy apenas hay 3.670, de los que 1.905 son hombres y 1.765, mujeres, dispersos en hasta 280 núcleos de población en 438 kilómetros cuadrados.

Pero ante un panorama poco esperanzador hay signos positivos. Dos fonsagradinos de diferentes generaciones explican que si hay ganas y esfuerzo se pueden dar pasos para por lo menos detener la sangría demográfica. Un buen ejemplo es Iván Pérez, que a sus 29 años regenta, con su padre Abel, el negocio hostelero O Piñeiral. «Eu son dos que tiven que marcharme da Fonsagrada para vivir, pero con 20 anos traballaba no mantemento no HULA e cun soldo co que gastaba máis do que ganaba e pensei que para iso, regresaba a casa e traballaba no negocio familiar», explica con madurez este emprendedor fonsagradino.

El Camino Primitivo abrió una posibilidad para su negocio familiar y además del restaurante ampliaron para ofrecer una pensión de tres estrellas de 18 habitaciones y un albergue con 44 camas tipo cápsulas de estilo japonés. Tienen tres empleados, pero en momentos de gran afluencia de peregrinos o de citas turísticas, tienen que echar mano de más contrataciones temporales, pero se encuentran con falta de mano de obra. «Temos que contratar a estranxeiros porque non atopamos xente que queira traballar», explica Iván Pérez, quien señala que si se ofrecen facilidades y si la gente le pone ganas existen oportunidades de negocio en el municipio. «Temos moitas cousas por explotar, por exemplo necesítanse guías para rutas turísticas e de sendeirismo ou empresas que ofrezan paquetes turísticos con comida, dormida e visitas». También señala que desde su negocio favorecen a los productores y proveedores de la comarca. «Esto é todo unha cadea, e se eu merco carne aos veciños, estes poden ampliar os seus negocios e contratar a máis xente, que logo mercan na vila ou toman un café».

Además, Iván cree que muy necesario que en la zona haya un un polígono industrial «onde se poderían asentar iniciativas empresariais» y que se mejoren as vías de comunicación con los concellos limítrofes, como Navia, Ribeira de Piquín o A Pontenova «para que os veciños acudan con máis frecuencia a vila, xa que a propia vila sen os gandeiros das aldeas non vive».

José Ramón Rey Vila nació en Melide pero desde 1979 vive en A Fonsagrada, donde está a punto de jubilarse como autónomo, tras muchos años trabajando en garajes y talleres. «Cando cheguei en 1979 podíase vivir do traballo pero creo que hoxe tamén porque un pode diversificarse no negocio dos talleres para buscar clientes». Habla por experiencia que para conseguir un futuro laboral «non queda outra que esforzarse e ser moi constantes, porque eu vin caer a moito por falta de perseverancia». Este melidense, que también trabajó en Palas de Rei en los años setenta, señala que a diferencia de su generación, los jóvenes de ahora «están moi ben preparados e na fonsagrada hai moi bos rapaces». Y José Ramón Rey, con la sabiduría que aporta la edad deja una frase tan sencilla como lapidaria: «O mundo está como está, pero claro que hai futuro».

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«Temos que contratar estranxeiros xa que non atopamos xente para traballar»