O Taro Branco, tumba de forestales

Esparcidas en el mismo lugar de O Courel las cenizas de dos agentes medioambientales


monforte / la voz

No es la mayor montaña de O Courel, pero O Taro Branco tiene algo especial más allá de sus 1.200 y pico metros de altura. Puede que sean sus características formas redondeadas, o los afloramientos de roca caliza que asoman aquí y allá bajo un manto vegetal que es de un verde intenso la mayor parte del año.... Era desde luego una montaña muy especial para Paco López, el agente forestal andaluz pero afincado en O Courel que murió el pasado mes de junio. Y también para su amigo y colega de profesión Alejandro Lagarón, muerto hace no mucho, también por causas naturales. Desde este domingo, las cenizas de ambos reposan en la cumbre de O Taro Branco.

Las de Alejandro fueron esparcidas en ese monte hace dos años, solo unos días después de su muerte. Era de A Fonsagrada y cuando falleció ya llevaba un tiempo viviendo en Sarria con su familia, pero había trabajado como agente forestal en O Courel durante años y era un enamorado de esas montañas, a las que volvía siempre que podía. Allí había coincidido con Paco López, el granadino que hace 32 años aterrizó en Folgoso después de formarse como agente forestal en la escuela de Lourizán. Para los dos, el monte no era solo un trabajo, sino también una pasión. Y estaban de acuerdo en que esa mole caliza de nombre extraño y llena de cuevas era un lugar como pocos.

Riesgo de incendio

«Non houbo maneira de facelo antes sobre todo porque o verán é temporada de alto risco de incendios», explica Felipe Castro, agente forestal y amigo de Paco López. Si lo hacían en verano, muchos compañeros de trabajo del fallecido no iban a poder asistir al homenaje. Así que dejaron pasar los meses de calor y se propusieron organizarlo el primer fin de semana de noviembre, pero tampoco hubo manera. Se celebraba la Festa da Castaña do Courel y faltaban alojamientos libres para los familiares que querían venir de Granada y de Vigo.

El homenaje se celebró finalmente este domingo. Unas cincuenta personas, entre las que había familiares, amigos, vecinos y colegas de las consellerías de Medio Rural y Medio Ambiente, subieron a la cima de O Taro Branco y esparcieron allí una parte de sus cenizas. El resto serán trasladadas a Granada.

Una placa que lo explica

También colocaron una placa en la que puede leerse «Nesta paraxe do Taro Branco repousan as cinzas de Paco López (1953-2017), axente forestal que dedicou 32 anos da súa vida aos montes e ás xentes do Courel. Lembramos o teu sorriso, compromiso e solidariedade». Y eso no son solo palabras, porque todos los que tratraron con él están de acuerdo en que era alguien especial, poco más o menos como su montaña favorita.

«Que como era Paco?». Felipe Castro repite en alto la pregunta y se ríe, pero no tarda ni un segundo en contestar. «Paco era un cachondo, entre outras cousas, e ás veces era complicado saber se che estaba falando en serio ou non, porque tiña un humor moi especial». Y al mismo tiempo, era «moi acolledor, moi entrañable, moi andaluz e prestábase practicamente a todo». Por ejemplo, a sembrar O Courel de esos indicadores de madera de hechuras artesanales que se han convertido en una seña de identidad de estas montañas.

Los letreros de madera

Empezó a hacerlos después de terminar un curso de carpintería. Primero eran solo indicadores de aldeas o parajes en el monte. Después, se corrió la voz y la gente empezó a pedírselos para comercios, bares e incluso casas particulares. Y a nadie le decía que no. Todos parecen hechos por la misma mano, pero cada uno tiene algo especial en el acabado o en la forma.

Los letreros de Paco López siguen por todas partes, recordándole a los vecinos quién era aquel andaluz grande y fuerte como una montaña que llegó hace 32 años a O Courel y ya nunca se marchó.

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