Una centenaria de A Fonsagrada lee a diario sin usar gafas

A sus 100 años, Magdalena Freijo, que fue modista, disfruta conversando de actualidad y política


Lugo / La Voz

La lectura es uno de los hábitos diarios de Magdalena Freijo Álvarez. Esto no tendría nada de especial de no ser porque esta mujer del municipio lucense de A Fonsagrada tiene 100 años y, además, lee a diario sin necesidad de utilizar gafas. En la residencia Vivienda Comunitaria Santa María de A Fonsagrada, donde vive desde hace unos tres años, lee la prensa a diario, además de las revistas que le llevan periódicamente sus familiares. Echar la partida a las cartas es otra de sus rutinas diarias a la que no falta. Allí, entre amigos, familiares y personal y residentes del centro festejó hace unos días su 100 cumpleaños.

La buena salud acompaña a esta mujer, que nació en la aldea fonsagradina de A Pereira (parroquia de A Bastida) el 6 de abril de 1917. Según su hijastra, Maruja Méndez, además de una excelente lectora, Magdalena es una gran conversadora: «Razoa moi ben e é moi lista. Sempre se puido falar con ela de política, de historia ou de calquera cousa». El problema es el oído, que ya no lo tiene muy fino. También tiene un marcapasos desde hace unos años, pero «nunca chegou a estar moi enferma»

Enseñó el oficio de modista

Cuenta Maruja que ella tenía 4 años cuando murió su madre. Su padre, José María Méndez, se casó con Magdalena unos años después: «Nunca tivo fillos, pero para min foi coma miña nai, e para os meus fillos por suposto que é como unha avoa», relata. Magdalena vivió prácticamente toda su vida en la capital fonsagradina, en la calle Burón. Allí ejerció de modista e incluso tenía a jóvenes que aprendieron con ella el oficio. Además de la costura, según explica Maruja, hacía muchísimo ganchillo, pero ahora ya no puede continuar con esa labor. También se ocupaba del huerto, un trabajo y entretenimiento que mantuvo hasta hace pocos años. Enviudó hace más de treinta años. 

Nunca comió pescado

Maruja reconoce que desconoce el secreto para poder alcanzar los 100 años gozando de tan buena salud. Pero sí que destaca que, además del aire de la montaña lucense y del trabajo y la lectura como rutinas, Magdalena siempre ha comido de todo, salvo pescado: «Nunca comeu peixe, dáballe moito noxo, non sei sequera se o chegaría a probar algunha vez», comenta. Además, era habitual que tomara un vaso de vino con las comidas.

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