Jaime López lleva casi 40 años trabajando en Caixa Rural Galega y ahora dirige su departamento de Sistemas: «Lo que más nos preocupa es la ciberseguridad»
LUGO
El ingeniero entró en la empresa en 1989, cuando el nombre de esta todavía era Caja Rural de Lugo
01 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Jaime López Pérez entró en Caixa Rural Galega en 1989, cuando la entidad apenas contaba con una veintena de oficinas y la informática se gestionaba desde unos pocos servidores en Lugo. Hoy, dirige el departamento de Sistemas de la cooperativa. El licenciado en Ingeniería de Sistemas repasa cerca de cuatro décadas de transformación: de la apertura de sucursales en el rural gallego a la implantación de la inteligencia artificial y el blindaje contra los ciberataques.
—¿Desarrolló su actividad profesional en alguna otra empresa antes de incorporarse a Caixa Rural?
—Al terminar mis estudios de Ingeniería de Sistemas —lo que hoy equivale a la licenciatura de Informática—, dediqué cerca de un año y medio a la docencia como profesor de Formación Profesional. En ese período surgió una oferta de empleo en la Caja para incorporar a un informático programador. Tras realizar la entrevista y el examen correspondiente, fui seleccionado y entré a trabajar a finales de 1989. Llevo ya 37 años en la entidad.
—¿En qué consiste exactamente el trabajo del departamento de Sistemas?
—El organigrama de la Caixa, encabezado por la dirección general, el presidente y el consejo de administración, está estructurado en seis direcciones. Yo estoy al frente de la Dirección de Sistemas. Bajo nuestra responsabilidad se encuentra toda la informática de la entidad, el área de Servicios Generales —que gestiona intercambios y relaciones con organismos— y la gestión integral de los medios de pago.
—Se trata de un área que habrá ganado un gran peso en los últimos años debido al avance de la tecnología y la inteligencia artificial, ¿no es así?
—Ha cambiado muchísimo. Cuando entré, la informática se gestionaba de forma exclusiva para la entonces Caja Rural de Lugo, antes de expandirnos como Caixa Rural Galega por toda la comunidad. En aquel momento mi función consistía en conectar la parte PC a los servidores host que teníamos en Lugo. Esa fue la primera gran revolución que viví: la conexión de PCs a servidores. Luego vino el nacimiento de internet y, actualmente, la irrupción de las inteligencias artificiales.
—Asumió el cargo directivo en 2018. Desde entonces, ¿cuál ha sido el cambio o hito más relevante?
—Sin duda, la ciberseguridad. Aunque evolucionamos de forma constante en medios de pago —como el despliegue de Bizum Pay, TPV´s virtuales o tarjetas—, la ciberseguridad es nuestra mayor preocupación estratégica.
—A nivel de usuario, ¿se percibe un incremento en los intentos de estafa en los últimos años?
—Afortunadamente, como entidad no hemos sufrido brechas de seguridad ni ciberincidentes en nuestras infraestructuras centrales. Sin embargo, a nivel de cliente el riesgo es diario debido a la ingeniería social. Los ciberdelincuentes no atacan el sistema en sí, sino que engañan a los usuarios para que faciliten contraseñas o autoricen transferencias y Bizum de forma voluntaria. Hoy en día utilizan técnicas muy sofisticadas, como suplantar nuestra identidad en hilos de SMS o mediante llamadas telefónicas donde se hacen pasar por gestores de la Caja.
—Respecto al uso interno de herramientas basadas en inteligencia artificial, ¿qué retos de seguridad plantea?
—Actualmente trabajamos con Microsoft 365 y la herramienta Copilot. Para garantizar la protección de datos, nos hemos integrado en un espacio virtual común con el resto de cajas rurales. El principal desafío es evitar la fuga de información sensible. Configuramos firewalls y defendemos los servidores para asegurar que los datos procesados por la IA no salgan jamás de nuestro entorno seguro, garantizando además la absoluta confidencialidad entre los datos de las distintas cajas del grupo.
—Tras casi cuatro décadas en la entidad, ¿cómo definiría la evolución general de Caixa Rural Galega?
— Ha sido una evolución firme y segura. Cuando entré teníamos 23 oficinas; yo mismo participé en la apertura de la número 24 en Antas de Ulla. Hoy alcanzamos las 49 sucursales. Nuestra política, respaldada por la Dirección y el Consejo, es no cerrar nunca una oficina, siempre mantenemos un compromiso de proximidad, incluso en municipios pequeños.