«Esto surge de mi necesidad de tener un espacio donde la gente se pueda acercar»

Claudia López / M.G LUGO / LA VOZ

LUGO

Imagen de uno de los talleres de preparación de sushi, organizado por Florencia Montaner, creadora del proyecto Lume
Imagen de uno de los talleres de preparación de sushi, organizado por Florencia Montaner, creadora del proyecto Lume

La programación de talleres trae una gran variedad, desde pintura de bolsas, preparación de sushi y empanadas a eventos temáticos

01 sep 2026 . Actualizado a las 11:23 h.

Desde hace unos meses, la ciudad tiene una nueva iniciativa recreativa para todos los públicos. Se mueve entre locales con actividades creativas y experiencias culinarias, haciendo que Lugo disfrute de otra experiencia única. Esto es Lume, un proyecto de la mano de Florencia Montaner, una chef argentina recién llegada a la capital lucense, llena de ideas y ambición por crear un espacio de entretenimiento y aprendizaje. La red donde podrán contactar para asistir a los talleres es @lume.gal en Instagram.

—¿En qué consiste Lume?

—Es un proyecto itinerante por distintos bares de la ciudad, dando talleres y experiencias. En este momento destacan los talleres de sushi, pintura de tote bags y tarot. Distintas prácticas donde la gente viene a disfrutar en lugares totalmente recreativos y distintos, para distraerse con aprendizaje. La idea es crecer más y, en un futuro, ubicarnos en algún local de Lugo, crear un centro cultural donde la gente pueda venir a buscar compañía y comunidad. El proyecto está solo de mi mano, mi pareja me ayuda pero no de manera contante.

—¿Cómo surge este proyecto?

—Sale de mi necesidad de tener un espacio donde la gente se pueda acercar. Soy viajera, hace más de 10 años que viaje al rededor del mundo, y me doy cuenta de que la gente necesita lugares donde ir a recrearse. Yo siendo extranjera y habiendo vivido en distintos países, el no tener o no encontrar un espacio donde ir a hacer cosas que me distraigan es algo que se nota. Lume empezó a llevarse a cabo hace muy poquito, dos meses a penas.

—¿Cómo ve que está evolucionando?

—Súper bien, está teniendo una llegada muy positiva de parte de los lucenses. La verdad es que estoy muy sorprendida. Todos los talleres que hemos abierto han quedado en sold out, todos vendidos, y no solo eso, la gente me pide cupos para esos talleres cuando se agotan o me pide que abra más talleres. Por lo que veo va avanzando increíblemente bien, y que hay un nivel de respuesta muy positivo.

—¿Qué tipo de público ha recibido en los talleres?

—Es bastante variado, en general llega más el sector femenino, pero suelen ser parejas, personas que vienen por su cuenta, grupos de amigos... en general la idea de asistir sale de las mujeres en dichos grupos o parejas. Eso no quita de que hayan asistido grupos de amigos varones. Respecto a la edad, la mayoría rondan los 30. Tuve una experiencia hace unas semanas, donde vino un niño de 11 años al que le gusta mucho cocinar, su madre me contactó y ambos vinieron a la experiencia sin ningún problema. Gracias a eso voy a implementar talleres de sushi para jóvenes

—¿Qué se puede esperar de lo que queda de año y del 2027 para Lume?

—El fuerte de este proyecto siempre va a ser, como experiencia principal el sushi, que es a lo que yo me dedico, soy chef, entonces siempre será el taller madre inamovible. La idea es conservar el taller de tote bag que habrá este mes, y hacer cada dos meses el taller de tarot y vino. Para octubre quiero sumar un especial por Halloween, para pintar calabazas y hacer fantasmas, hacer algo más temático acorde a las fechas; ese mismo mes habrá un taller de creación de felpudos para las casas. También meteré un taller de empanadas argentinas, aquí se conocen más como empanadillas. Para diciembre tengo en mente hacer algo específico respecto a las Navidades, posiblemente de decoraciones para portales. Poco a poco se van a ir sumando distintas actividades, ahora va a abrir convocatoria para que artistas y otras personas puedan traer su arte o habilidades y presentarlas a través de Lume.

—¿Cómo es el proceso de organización de estos talleres, siendo que no son en un local propio?

—En primera instancia, estos son lugares, Modo Avión y el Gato Negro Ateneo, los escogí por varios motivos. Ambos locales le pertenecen a los mismos dueños, una familia uruguaya. Como soy argentina hay una especie de unión ahí muy particular. Tienen un espacio que habilita a una actividad cultural, son espacios ya adaptados a algo como Lume. Me gusta poder trabajar con gente de Latinoamérica por la cercanía de nuestros países. En el futuro la idea es colaborar también con La Romería, un bar argentino. La colaboraciones están viniendo por mi tierra.