Las reservas de agua son desiguales en los grandes municipios de Lugo

andrés quintián LUGO / LA VOZ

LUGO

Presa de captación de As Aceas en Sarria, uno de los municipios con más problemas
Presa de captación de As Aceas en Sarria, uno de los municipios con más problemas LAURA LEIRAS

Sarria describe la situación como «límite» y en Monforte hablan de «normalidad»

09 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El verano lucense está viniendo marcado por dos factores: las altas temperaturas y las escasas precipitaciones. Durante el pasado mes de julio, según datos del Observatorio Meteorológico de Rozas, el volumen de lluvias acumuladas fue de 5,2 litros por metro cuadrado, la cifra mensual más baja registrada en la provincia desde agosto del 2024 (4,20 litros). En la actualidad, gran parte de la provincia está en prealerta por sequía. No obstante, a nivel anual, 2026 no está siendo el año más seco en la historia lucense. Por ejemplo, si comparamos estos primeros siete meses del año con los del 2022, veremos que durante este último la situación fue mucho más desesperada.

El acumulado de precipitaciones entre enero y julio del 2022 fue de 357,20 litros por metro cuadrado, una cantidad que en el presente año se superó únicamente con las lluvias de enero y febrero, que sumaron 359 litros por metro cuadrado. También fue más seco el mes de julio de ese año, en el que tan solo cayeron 2 litros por metro cuadrado. El clima extremo del 2022 supuso un reto para la mayoría de concellos de la provincia, que tuvieron que adoptar medidas para contrarrestar la escasez de agua. No obstante, en el 2026 el panorama está siendo distinto.

Este verano está siendo desigual en lo que a sequía se refiere para los concellos repartidos a lo largo de la provincia. Por ejemplo, en Vilalba las reservas de agua son suficientes para satisfacer las necesidades de los vecinos, aunque desde el gobierno local vigilan con atención. «Estamos dentro dunha normalidade inestable, como sole ocorrer cada verán, pero non estamos vivindo unha crise de seca», indica Eduardo Vidal, concejal de Servizos de Vilalba. Según señala el edil, desde el concello no ven «necesario» aplicar medidas que restrinjan el uso del agua, pero sí apela a la responsabilidad de los vecinos para «así estar preparados ante calquera situación excepcional».

Diferentes casuísticas

Por su parte, desde el gabinete de comunicación del Concello de Lugo señalan no haber recibido aviso oficial de prealerta. En caso de notificarse, el consistorio adoptaría medidas preventivas como la reducción del riego en zonas verdes y la restricción del baldeo de calles.

Asimismo, el dirigente municipal de Monforte, José Tomé, cuenta que su concello es otro de los que no tiene problemas de escasez de agua: «Nós abastecémonos da presa do río Cabe, que subministra a suficiente cantidade para satisfacer as demandas dos veciños». Pese a la favorable casuística que vive el lugar, el ejecutivo resalta que una posible falta de lluvias hasta finales del verano podría resultar un obstáculo, aunque ve «difícil chegar a esta situación».

Los problemas de abastecimiento, no obstante, sí se han hecho notar en algunos de los grandes municipios de la provincia. Es el caso de Sarria, ayuntamiento desde el que indican que están viviendo «una situación límite» al respecto. «En nuestro caso, la sequía no viene provocada por pocas precipitaciones, ya que a principio de año llovió mucho. Nosotros captamos el agua del río desde unas presas antiguas de molinos que tienen alguna que otra fuga, lo que nos inhabilitó de almacenar todo el agua que cayó durante enero y febrero», dice el alcalde, Claudio Garrido.

En Guitiriz, la alcaldesa, Marisol Morandeira, confirma que, aunque el escenario no es tan alarmante como el de Sarria, el Ayuntamiento ha emitido bandos pidiendo la colaboración vecinal para moderar el consumo en duchas, lavado de enseres o riego de jardines.

Una época del año en la que la población habitual llega a duplicarse

La cuenca del Cabe se encuentra desde el pasado lunes en situación de prealerta por sequía. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil activó ese día el nivel amarillo por el descenso experimentado en los cauces fluviales de esta demarcación. Según los datos que baraja este organismo, julio se cerró con los caudales por debajo en un 45% de lo que sería habitual en esa época del año. Según informa la delegación de La Voz en Monforte, a lo largo de ese mes, los ayuntamientos de A Pobra do Brollón y Sober ya emitieron bandos en los que se apelaba al uso responsable de las respectivas traídas municipales en las parroquias a las que llegan.

El estiaje coincide con una época del año en el que se produce un incremento significativo de la población en todos los municipios de la comarca por la llegada de veraneantes que residen fuera y mantienen la casa familiar en sus lugares de origen. A este incremento de la demanda se suma el llenado de piscinas y el habitual uso del agua para huertas en las casas que no disponen de pozo propio.

En Monforte, según estimaciones municipales, la población se duplica en el mes de agosto coincidiendo con la celebración de las fiestas patronales, lo que implica que el consumo veraniego de agua se multiplique a su vez por dos en el mejor de los casos. Desde el gobierno municipal indican que el Cabe, río del que procede la captación, suele mantener un buen nivel incluso en los años muy secos. De momento, se aplica un baldeo «contenido» en la limpieza de las calles.