Una cantina en Palas para impulsar el intercambio entre generaciones alrededor del Camino

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El proyecto «Contigo no Camiño, non todo é camiñar» hizo parada en Palas de Rei. En el municipio, los vecinos hablaron con los peregrinos sobre su infancia y las tradiciones compartieron una jornada en la que no faltó la música.
El proyecto «Contigo no Camiño, non todo é camiñar» hizo parada en Palas de Rei. En el municipio, los vecinos hablaron con los peregrinos sobre su infancia y las tradiciones compartieron una jornada en la que no faltó la música. cruz roja

Un proyecto de Cruz Roja busca que los peregrinos conozcan el patrimonio humano y cultural de la mano de las personas mayores

05 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Camino de Santiago es mucho más que un recorrido de kilómetros. También es una oportunidad para detenerse, escuchar y descubrir la esencia de cada uno los rincones que atraviesa. Así lo demuestran iniciativas como «Contigo no Camiño, non todo é camiñar», un proyecto impulsado por Cruz Roja que llegará a distintos concellos de la provincia durante estas semanas.

La iniciativa, que celebró su primera sesión en Triacastela, busca que los peregrinos conozcan el patrimonio humano y cultural del territorio a través de quienes mejor lo conservan: las personas mayores. La propuesta integra la Cantina Social —proyecto que recorre el rural de Lugo para prevenir la soledad no deseada y promover el envejecimiento activo— junto con otras actividades de dinamización comunitaria que pretenden fomentar la participación.

Palas de Rei, uno de los principales enclaves del Camino Francés en Galicia, fue una de las últimas paradas, en la que de nuevo caminantes llegados desde distintos países compartieron un encuentro con vecinos del municipio.

La propuesta integra la Cantina Social y actividades de dinamización.
La propuesta integra la Cantina Social y actividades de dinamización. cruz roja

Acercar la tradición

Durante la jornada, las historias sustituyeron por unas horas a los mapas y las credenciales de la ruta jacobea. Los mayores les hablaron de la infancia que marcó sus vidas, de los juguetes con los que crecieron, de los tradicionales pizarríns que llevaban a la escuela y de cómo ha cambiado la educación con la llegada de las nuevas tecnologías.

El encuentro, que puso el valor la cultura local y las tradiciones que conforman nuestra identidad, se convirtió en un auténtico intercambio cultural en el que las conversaciones fluyeron de manera espontánea a pesar de la barrera del idioma y de los miles de kilómetros que separaban a los distintos participantes. El hilo conductor de la sesión fue la curiosidad y el deseo de compartir experiencias con los demás.

Porque como bien resume el propio nombre del proyecto, el Camino también consiste en escuchar, aprender, compartir y descubrir la riqueza cultural y humana que acompaña cada etapa. Con propuestas como esta, desde Cruz Roja recuerdan que el Camino también se construye desde las pequeñas historias que guardan los municipios, desde la memoria de quienes los habitan y desde esos encuentros inesperados que terminan convirtiéndose en uno de los recuerdos más valiosos del viaje.