Peregrinos madrileños en el Camino del Norte: «Esta tierra tiene algo especial»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

LUGO

Parte de los miembros del grupo, durante un descanso en A Xesta
Parte de los miembros del grupo, durante un descanso en A Xesta PALACIOS

Sesenta personas de una parroquia de Madrid recorren la ruta jacobea desde Mondoñedo, y alaban el tiempo algo fresco y la cordialidad de la gente

22 jul 2026 . Actualizado a las 19:39 h.

Ángel Luis Caballero no duda en lanzar elogios al Camino del Norte y a los lugares por los que pasa: «Esta tierra tiene algo especial», dice. Sus palabras se pronunciaban este miércoles con conocimiento de causa, ya que es la cuarta vez que peregrina a Santiago sin cambiar de ruta. A la primera peregrinación, realizada en año santo de 1999, le siguieron las del 2004 y el 2010. Las tres tuvieron como inicio Ribadeo; en esta hay un pequeño cambio, puesto que el recorrido se ha iniciado en Mondoñedo.

Es la cabeza visible de un grupo de 63 personas, pertenecientes a la parroquia madrileña de la Santísima Trinidad. La primera etapa ha sido Mondoñedo-Abadín, eligiendo la variante que pasa por las parroquias mindonienses de San Vicente y de Sasdónigas y luego, al llegar a A Xesta, deja a la izquierda la iglesia de San Cosme de Galgao. «El Camino [del] Norte me gusta por la variedad, porque es distinto, porque no está masificado», dice. Además, agrega el sacerdote, lugares como Mondoñedo o Sobrado dos Monxes le parecen especiales por su significado histórico. El de este grupo, en el que abundan los jóvenes, es un ejemplo más de las peregrinaciones numerosas que resultan habituales a estas alturas del año: por el número de personas que las integran, suelen dormir en pabellones polideportivos.

La etapa Mondoñedo-Abadín ha sido la primera de un recorrido que se espera completar el día 29. Mientras se avanza hacia Santiago, Ángel Luis Caballero, ha extendido al paisanaje los elogios dedicados al paisaje. «Nos ha saludado todo el mundo», comentó tras llegar a Abadín. «Nos han dicho "buen Camino" y "bo día". Nos sentimos muy a gusto», agregó.

 

A esa satisfacción por el entorno natural y humano que se encuentra al caminar se le añade, en opinión de este sacerdote, un aliciente personal: se trata del «trabajo intenso de cada día», en el que se va profundizando en las razones que mueven a cada uno a peregrinar y que se refuerzan, destacó el sacerdote, por la casi incomparable sensación de saber que uno se dirige a un lugar donde está enterrado un apóstol.