Preocupación en Becerreá por las averías en la traída: «Son grandes para deixarnos sen auga»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARIA PALACIOS LUGO / LA VOZ

LUGO

Una de las averías apareció cerca de la residencia de la tercera edad
Una de las averías apareció cerca de la residencia de la tercera edad Óscar Cela

El alcalde sospecha que las sucesivas olas de calor producen dilataciones en la conducción

09 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las preocupaciones de los concellos por las reservas de agua llegan también a Becerreá. Mientras unos municipios están pendientes de los aumentos de consumo, derivados de costumbres del verano y del aumento de población pero también de necesidades de la ganadería, otros están alerta por fallos en la red de distribución. Es el caso de Becerreá, en donde en las últimas semanas se han registrado varias averías. El problema parece serio, como reconoce el alcalde, Manuel Martínez: «Son grandes para deixar a Becerreá sen auga», afirma el regidor.

Las averías han aparecido y se han repetido en una temporada en la que se suceden los episodios de altas temperaturas. Martínez las relaciona con el calor, que, dice, dilata las juntas y acaba por causar roturas. Los problemas se han registrado en la salida hacia Cervantes, en la salida hacia Madrid y cerca del edificio de la residencia de la tercera edad. En la salida hacia Cervantes aparecieron, dice Martínez, tres o cuatro averías, y todas se repararon hasta ahora con el trabajo de personal municipal.

 

La última en descubrirse ha sido la que apareció cerca del edificio del geriátrico. Se prevé repararla en próximos días, dice Martínez, cuando se reincorporen empleados del Concello que están ahora de vacaciones. La ventaja que tiene el Ayuntamiento, asegura el regidor, es que dispone de un sistema de control que permite encontrar con rapidez los lugares de la traída donde aparece alguna deficiencia y así se ataja antes el problema.

La red de abastecimiento de agua, que abastece al casco urbano así como a Ouselle y a Cruzul, tiene dos depósitos —uno, de un millón de litros de capacidad, y otro, de 400.000 litros—. Los dos están situados cerca de la carretera de Sarria, y una medida tomada por el Concello en años pasados, su impermeabilización, ha permitido evitar fugas. Ahora, llegado el verano, la vuelta de personas que viven el resto del año en otras comunidades y costumbres propias de la época estival, como el llenado de piscinas, el consumo de agua se eleva. Este año, desvela Martínez, se han cursado sendas multas de unos 300 euros a vecinos que «encheron as piscinas sen avisar».