El gobierno de la Diputación de Lugo aprueba exigir una ley gallega contra el transfuguismo en medio de un duro cruce de reproches
LUGO
PSOE y BNG sacan adelante la moción con el voto en contra del PP, acusando a Elena Candia de «cruzar liñas éticas» tras llegar a la Alcaldía con el apoyo de una edil exsocialista
26 may 2026 . Actualizado a las 20:43 h.El pleno de la Diputación de Lugo se convirtió este martes en el escenario de un agrio debate de alto voltaje político. El grupo provincial del PSdeG-PSOE logró aprobar, con el respaldo indispensable del BNG y del diputado no adscrito, José Tomé, y el voto en contra del Partido Popular, una moción para instar a la Xunta de Galicia a la aprobación de un pacto gallego contra el transfuguismo político, así como al desarrollo de un proyecto de ley autonómico que regule y sancione de forma estricta estas prácticas. La base del relato era la moción de censura que llevó a la popular Elena Candia a la Alcaldía de Lugo con el apoyo de la exsocialista María Reigosa.
Sin embargo, la discusión técnica y legal quedó rápidamente sepultada por la dureza de los reproches mutuos entre el gobierno de coalición y la oposición popular, sacando a relucir heridas no cerradas de la política provincial y acusaciones severas sobre la falta de «altura moral» en la gestión de los tiempos institucionales y las tragedias personales.
La portavoz socialista, Pilar García Porto, fue la encargada de abrir el debate defendiendo el fondo de la propuesta legislativa, pero vinculándola de forma directa con los acontecimientos recientes sufridos en la corporación lucense y apuntando hacia la líder del PP provincial, Elena Candia. Para la diputada del PSOE, lo vivido en Lugo trasciende el mecanismo parlamentario regular: «O que aconteceu en Lugo non é unha moción, é unha operación construída sobre a deslealdade e miserable por dor humana. O problema non é a moción de censura, é usar unha tránsfuga para alterar a vontade saída das urnas, a traición para chegar ao poder».
García Porto elevó el tono al acusar a los populares de aprovechar políticamente situaciones de luto y vulnerabilidad para realizar cálculos electorales. Aseguró que detrás de esta estrategia se esconde la «destrución do adversario, ambición persoal sen límites e tensión constante», criticando con vehemencia la supuesta pasividad ética de la oposición en momentos dramáticos: «Pouca altura moral para facelo cando morreron tres persoas nun ano. Mentres unha parte da sociedade intentaba recompoñerse e atravesaban o duelo, o PP calculaba votos, enquisas, tempos. Indecente», sentenció la portavoz socialista.
Por su parte, el socio de gobierno provincial, representado por el vicepresidente, Efrén Castro (BNG), apoyó sin fisuras la necesidad de establecer un «límite legal dunha tránsfuga» para evitar el secuestro institucional, dijo, de las mayorías democráticas. Durante su turno de réplica, Castro elevó notablemente las acusaciones contra los populares por mencionar a los concejales nacionalistas en el hemiciclo y reivindicó la limpieza de los concejales de su formación: «É moi desvergonzado citalos no pleno. Éticamente somos moi superiores a calquera. Eles [o BNG] non compran vontades políticas a ninguén e non se venden. Ningún chegaría ao poder como fixo Candia, aproveitando a morte de compañeiros. Chegaron á alcaldía cos votos do PSOE e os compraron para vostedes, é amoral e en contra da ética. Non son capaces de defender os motivos polos que o fixeron».
El PP saca la censura de Arias en Castroverde
La defensa y contrarréplica de las filas populares corrió a cargo de Antonio Ameijide, actual primer teniente de Alcalde de Lugo, quien rechazó de plano las lecciones de moralidad del bloque de gobierno y calificó la moción de maniobra de distracción. Ameijide, que afeó que no fuese Miguel Fernández quien defendiese el texto del grupo socialista, centró gran parte de sus ataques en el diputado socialista José María Arias, a quien tildó directamente de «pioneiro do transfuguismo» por haber llegado a la Alcaldía de Castroverde hace 29 años con una moción de censura.
«Falar de moción de censura é falar do PSOE. Fan o contrario e farán o contrario, e nós o respectaremos. Foron os pioneiros do que hoxe cualifican de ilexítimo. Coa que está caendo a nivel nacional e falan de ética... Aquí hai un pacto de perdedores, non nos gusta, pero respectámolo», dijo Antonio Ameijide.
Ante la insistencia de las críticas de la izquierda sobre la gestión de la gobernabilidad local, el diputado del PP justificó las acciones de su formación argumentando escuetamente que «a situación do goberno local era insoportable», enmarcando los movimientos políticos dentro de la estricta legalidad institucional vigente.
El aludido diputado socialista, José María Arias, solicitó una breve intervención para matizar los recuerdos históricos esgrimidos por el Partido Popular y defender su trayectoria local de hace casi tres décadas. Arias contextualizó la situación de aquel entonces asegurando que «hai 29 anos, todos abandonaron ao alcalde, que era un ditador. E eu fun o último en abandonalo», zanjando que el paralelismo trazado por Ameijide sobre lo ocurrido en Lugo era, a su juicio, «lamentable».
Para concluir el debate, Pilar García Porto cerró el turno de intervenciones cargando contra la deriva argumental de la derecha y su intento de equiparar los contextos. Evocando la histórica herencia de «M. Rajoy», la portavoz socialista subrayó que existe una frontera nítida entre lo que es estrictamente legal y lo que es democráticamente aceptable: «A moción de censura é legal, igual que usar unha tránsfuga. Vostedes cruzaron unha liña ética que a cidadanía viu. Non é o mesmo. Pretenden normalizar o transfuguismo. Esta moción fala da ansiedade permanente polo poder, a ambición por chegar ao poder como sexa... A democracia merece algo mellor do que vostedes ofrecen, merece política limpa».
Finalmente, el pleno provincial aprobó la iniciativa por mayoría con los votos favorables de los grupos del gobierno del PSOE y BNG y del diputado no adscrito, José Tomé, dejando patente la fractura irreconciliable y el clima de extrema crispación que impera entre los bloques políticos de la Diputación y del Concello de Lugo.