Juan Pérez, divulgador histórico: «El Arde Lucus ha sido un factor importante para acercar el pasado de la ciudad a la gente»

ANDRÉS QUINTIÁN LUGO / LA VOZ

LUGO

El divulgador Juan Pérez en la representación historica celebrada el pasado 10 de marzo en las instalaciones de la UNED en Lugo.
El divulgador Juan Pérez en la representación historica celebrada el pasado 10 de marzo en las instalaciones de la UNED en Lugo. Óscar Cela

El madrileño, socio de honor del grupo Vindicta Recreación Histórica, acudió ayer a las instalaciones de la UNED, en Lugo, para la celebración de una actividad divulgativa sobre la vestimenta y el armamento de un soldado romano

11 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Centro Asociado de la UNED de Lugo acogió ayer, en su salón de actos, la segunda parte de la conferencia sobre la vestimenta y armamento de un soldado romano. El evento forma parte del marco de programación vinculado al 25 aniversario del Arde Lucus y contó con la participación del grupo Vindicta Recreación Histórica. Juan Pérez (Madrid, 1965), divulgador histórico y socio de honor de la organización, fue uno de los participantes en el acto. Pero antes, sacó unos minutos para hablar con La Voz de Galicia sobre la labor del grupo y la historia antigua de Lugo.

—¿A qué fuentes recurren para documentarse?

—Es un tema complicado. La información disponible es muy escasa. Casi siempre aparecen fuentes fragmentadas, dispersas y a menudo contradictorias entre sí. Lo que juega a nuestro favor es que se cuenta con un registro arqueológico de materiales, como las espadas y los cascos, que están bastante bien fechados, porque aparecen siempre en los elementos estratigráficos de las excavaciones al lado de piezas que nos pueden dar una idea exacta del período histórico.

—¿En qué consiste vuestra labor?

—Las denominamos actividades de divulgación histórica. Esto consiste en hacer accesible el conocimiento científico al público general a través de un lenguaje y recursos didácticos sencillos, siendo la representación a lo que más importancia le damos. En la cara opuesta se encuentra la difusión histórica, que es la comunicación dentro de la comunidad científica, usando ya un lenguaje más especializado y técnico.  

¿Cómo se transforma la información en algo didáctico y divertido?

—Nuestras herramientas principales son el estudio y la investigación para conseguir el conocimiento necesario. Luego, tratamos de llevar eso a la práctica con la recreación histórica, es decir recuperar, reconstruir y representar personas o personajes de todas las facetas posibles de la vida, en períodos anteriores al nuestro y en un contexto histórico y material lo más fiel posible. Eso lo hace muy atractivo y accesible porque a la gente le entra todo mejor por la vista. Eso lo hace muy accesible. Debo matizar que esto no se trata de disfrazarse o caracterizarse con materiales inventados, nosotros intentamos hacer una recreación dentro de los conocimientos y, aun así, también elaboramos hipótesis. No hay que olvidar que gran parte de la historia de la ciudad está en proceso de estudio y no son certezas.

—¿Cuántos de los habitantes de la época del Altoimperio se veían obligados a entrar en batalla?

 —La gran mayoría de los romanos no eran soldados, sino campesinos, como la mayoría de la población europea y mundial. Esta esa costumbre de que al referimos a las distintas épocas de la historia de Roma, pensamos siempre sobre el mundo militar, que obviamente es muy importante, pero a menudo olvidamos que la gran parte de esa población nunca luchó, salvo en algún período de crisis.

—¿Cómo era Lugo por aquel entonces?

—Tras el reinado del emperador Vespasiano, Lugo ya era un municipio romano. Ya se había desarrollado un poco la urbe en aquel tiempo, pero lo cierto es que conocemos muy poco del Lugo romano por lo poco que se ha excavado. Yo me remito siempre a las obras de Francisco Almener, que son de las pocas que están publicadas, y a los trabajos de arqueólogos como Francisco Hervés. Pero sabemos muy poco.

 —¿Por qué la muralla de Lugo es la única que conserva su perímetro al completo?

—En el caso de que Lugo hubiese tenido un gran desarrollo económico y urbanístico en los siglos XVII, XVIII y XIX, la Muralla no existiría. Pienso que lo más sensato es suponer que la Muralla sigue ahí por el carácter económico precario de por aquel entonces de la urbe lucense.

 —¿Se conoce cómo eran las costumbres de los lucenses de la época?

—No debían variar mucho de las de otros pueblos romanos. Debido a la inexistencia de un historiador con raíces lucenses, no podemos ahondar mucho en este tipo de cuestiones. No obstante, conocemos ciertos detalles como que las personas de origen castreño (pueblo anterior a la llegada de los romanos) adoptaron plenamente las costumbres romanos y su modo de vida, conservando únicamente sus nombres autóctonos.

—¿La convergencia entre el pueblo castreño y el romano fue tranquila?

 —En ninguno de los aproximadamente 40 castros cercanos a Lugo hemos encontrado pruebas arqueológicas de destrucción o de batallas, así que debió de ser una asimilación totalmente pacífica. 

—¿Cómo de importante es la celebración del Arde Lucus para acercar el pasado de la ciudad a la gente?

—Creo que es un factor importante. Ha sabido llegar a una gran parte de la población lucense de una manera diferente a lo que hasta el momento se había ofrecido. Hasta el comienzo de estas fiestas, todo lo relacionado con el antiguo Lugo se comunicaba dentro del mundo universitario, así que creo que el Arde Lucus ha sido muy positivo para que la población pueda entender esa parte de nuestra historia.