Los volantes y peliqueiros del Entroido Ribeirao se hicieron acompañar ayer de las máscaras típicas de Salcedo, Budián, Xunqueira de Ambía y Viana do Bolo
02 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Carnaval viene con prisa en este 2026 en la Ribeira Sacra. No hizo falta que enero se marchase del todo para ver a los volantes y peliqueiros del Entroido Ribeirao. Ayer no había terminado todavía el primer mes del año y los personajes de este carnaval tradicional se dejaron ver por partida doble. Por la mañana en Chantada y por la tarde en su casa, la parroquia de Santiago da Riba. Era Domingo Lambedoiro, el primero de los tres que forman el ciclo de este carnaval popular, el más madrugador de la Ribeira Sacra.
Las máscaras del Entroido Ribeirao no estuvieron solas en este arranque de los carnavales. Con ellos desfilaron también por las calles de Chantada los personales de los carnavales de Salcedo (A Pobra do Brollón), Budián (Pantón), Viana do Bolo, y Sobradelo (Xunqueira de Ambía).
Y volvieron a acompañarlos por la tarde en la fiesta en Santiago de Riba. El único que no llegó a dejarse ver por la tarde, aunque estar estaba, era el Oso de Salcedo, porque lloviznaba y su voluminoso y pesado traje es complicado de secar y probablemente no daría tiempo a hacerlo antes del lunes 16 de febrero, el día que tiene que salir en su pueblo.
En Santiago da Riba, el Domingo Lambedoiro empezó como siempre poco después de las cuatro, con la salida de volantes y peliqueiros de la iglesia hacia el campo de la fiesta de O Moledo. Por el camino, el volante que lleva el pucho, el gran sombrero de cintas de colores que es el símbolo de este carnaval, fue pisando las huertas en lo que se supone es un rito de fertilidad que empuja las buenas cosechas.