Te quiero tanto...

Emilio R. Pérez

LUGO

23 sep 2022 . Actualizado a las 09:50 h.

Si pudiera poner música a esta esquina, si supiera cómo darle ritmo a esta columna, que el lector leyera y que al leer sintiera magia…, sería genial. Si yo lograra transmitirle sentimiento a quien me lee y que las notas y las rimas y la prosa se fundieran dando un todo espiritual maravilloso… Si yo lograra todo eso y algo más que se me ocurre y que no sé cómo demonios explicar, le haría ver lo que yo veo, sentir lo que yo siento cuando escribo; sería compartir con él  la sensación que experimento, el clímax que uno busca como sumun del placer. Ese sumun que yo busco y solo surge al buen albur de ese momento.

Y cuando surge, cuando al fin lo alcanzo me deleito y lo describo, lo transcribo enmascarado en sentimiento en el papel. Nunca llego al cien por cien, es cierto, la sensación de plenitud total no la consigo; pero bueno, cuanto más cercano estoy a ese nivel más me emociono, más se agitan endorfinas en plan opio revoltoso en mi interior. Así  es que el día que consiga el pleno acaso explote, quizá reviente de placer por alcanzar el cielo, y lo único que de mí quede sean jirones tapándolo groseramente en la pantalla del ordenador.

Se estará usted preguntando que a qué viene todo esto, que qué mosca me ha picado… Bien, le seré sincero. Pues verá, resulta que enfrentado como siempre esta mañana al folio en blanco aquí en el alto, me llega como música de fondo el tema de Perales “Te quiero tanto” y…, esto…, pues nada, que me ha emocionado. Me suele suceder bastante. Me emocionan bestialmente ciertas cosas y entro en trance, ¿vale?