Bienvenidos

Emilio R. Pérez

LUGO

14 sep 2022 . Actualizado a las 19:15 h.

Todas las semanas escribiendo la columna puntualmente con soltura más o menos suficiente, y llega el día D y no sé lo que poner. Tantos meses por delante aguardando este momento y me bloqueo. Vaya. ¿Lo emotivo del encuentro? ¿La tensión de la maldita cuenta atrás que va in crescendo?... Vaya usted a saber. El caso es que lo fui dejando por pereza o porque nada con criterio me venía a la cabeza y apenas a dos días del evento, sin demasiada convicción, redacto esto.

La verdad, dar la bienvenida a tus amigos en reuniones de este tipo es un acto, pienso yo, de lo más elemental: Hola amigo, cómo estás, bienvenido y todo eso. Pero claro, recibiendo a compañeros que en su día compartieron sangre, sudor y lágrimas contigo…, buf, se te erizan los pelillos del cogote; y con los pelos del cogote paralelos…, amigo mío, eso ya no es tan sencillo, eso ya es otro cantar. Y es que nadie sabe lo que es eso si no ha pasado por allí, por la AGM, por la Academia General Militar. Porque el vínculo que se establece entre la gente que convive entre sus muros es tan fuerte, tan potente, tan profundo el sentimiento que te llevas cuando sales, que la llama que allí prende va contigo a todas partes y por mucho que te alejes a lo largo de la vida ya jamás se extinguirá. Y es por eso que no sé lo que decir. ¡Estoy emocionado, leches!

?Di lo que se dice siempre, imbécil ?apunta abúlica y grosera la fatua de mi almohada?, qué vas a decir.