Globos

Antón Grande

LUGO

08 oct 2021 . Actualizado a las 19:10 h.

No nos engañemos, estamos pasando unas fiestas patronales atípicas, de quiero y no puedo, de mucha música y poco mandanga. Pero bueno, como el Covid tiene la culpa de todo lo que sucede o pueda suceder, pues asunto arreglado.

Cuando las fiestas eran como San Froilán manda, la policía se encargaba de perseguir y levantar los puestos ilegales, que los vendedores ambulantes más menesterosos instalaban en cualquier rincón de una de las calles próximas al ferial. Eran los conocidos como manteros, en manos de mafias para proveerse del material, que colocaban sus artículos sobre una manta y que al grito de agua, recogían a toda leche pues sabían que venía la policía a identificarlos y confiscarles los objetos que a duras penas les daban para comer y pagar una pensión.

A los que eran atrapados con las mantas en la masa se les confiscaba la mercancía que era, por lo general muy abundante: un ciento de Dvds falsificados a uno; otros tantos bolsos de la misma condición a otro, foulares o ropa y calzado deportivo a alguno más, todo lo cual podía suponer una cantidad próxima a los 500 euros, un capital para los manteros.