Una investigación demuestra que las pinturas de Santa Eulalia de Bóveda no son romanas

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO

Santa Eulalia de Bóveda, un monumento singular en la península
Santa Eulalia de Bóveda, un monumento singular en la península ALBERTO LÓPEZ

El origen del edificio sería tardorromano, del siglo IV, pero los famosos frescos fueron creados en el siglo VII

23 sep 2021 . Actualizado a las 14:22 h.

El templo de Santa Eulalia de Bóveda, en Lugo, sigue siendo un libro abierto para científicos de todo el mundo que quieren acercarse a él para interpretarlo. Desde que se descubrió en 1926 ha sido objeto de numerosos estudios, teorías, hipótesis, así como de restauraciones más o menos acertadas, convirtiéndose en uno de los monumentos más analizados dentro de la península Ibérica debido precisamente a su singularidad.

Este jueves, un equipo interdisciplinar de las universidades de A Coruña y Santiago, presentaron en Lugo los resultados de una investigación pionera en Galicia con el fin de determinar, a través de la combinación de diferentes metodologías arqueológicas, geológicas y geocronológicas, las principales fases constructivas del monumento de Santalla de Bóveda.

Rebeca Blanco-Rotea, investigadora del Grupo de Investigación Síncrisis de la Universidade de Santiago y directora arqueológica del proyecto financiado por la Fundación Palarq, presentó en el Museo Provincial de Lugo las conclusiones de este estudio, que calificó de «pioneiro en Europa no seu alcance», ya que se usaron metodologías de análisis de los morteros del templo lucense nunca antes realizadas con tanta profusión, «sendo hoxe o monumento máis analizado en canto a datación do mundo». 

Blanco-Rotea señala que Santa Eulalia de Bóveda ha tenido múltiples interpretaciones, siendo la más extendida sobre a su función de que se trata de un templo pagano de época romana, posteriormente reconvertido al culto cristiano. «A partir desta asociación de Bóveda cun espazo relixioso romano, téñense interpretado os seus elementos decorativos, como os frescos interiores ou os relevos da entrada, desde unha perspectiva da relixión e mitoloxía romanas», explica esta investigadora, miembro también del Consello da Cultura Galega.

Pero faltaba un estudio definitivo sobre las fechas de construcción del edificio, fundamental para conocer qué usos pudo tener a lo largo de los siglos. Por este motivo, el equipo formado por Blanca-Rotea junto a Jorge Sanjurjo Sánchez (Unidade de Xeocronoloxía - Instituto Universitario de Xeoloxía, Universidade da Coruña), David Martín Freire-Lista (Universidade de Trás-os-Montes y Alto Douro y del Centro de Geociencias da Universidade de Coimbra) analizaron el pasado año el templo usando el análisis con Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL), que permite llegar al punto original de un mortero de cal, así como su combinación y con Carbono 14 para determinar la presencia del carbón y del carbonato.

De esta forma, y tras analizar 39 muestras de diferentes partes del edificio, así como de los restos de las pinturas que se conservan en el Museo Provincial, pudieron datar con exactitud las tres fases de construcción de lo que hoy podemos contemplar.

Las famosas pinturas de Santa Eulalia de Bóveda
Las famosas pinturas de Santa Eulalia de Bóveda ALBERTO LÓPEZ

Estos son los resultados

«A fundación do edificio visible hoxe en día corresponde á época romana baixo imperial (na segunda metade do século IV d. C.), na liña do argumentado por diversos investigadores ata hoxe», explican los investigadores, pero la gran novedad sería la datación de las famosas pinturas de la bóveda del aula subterránea, «que sostén o edificio e que son ben posteriores á época romana. Realizáronse no século VII, durante o dominio xermánico de Gallaecia. Convértense, así, na máis destacada mostra da escasa pintura cristiá tardoantiga e altomedieval do noroeste peninsular e pode mesmo ser un precedente da pintura prerrománica mural asturiana».

Además, exponen que los resultados de la investigación señalan que hubo una tercera fase de desarrollo altomedieval: «A bóveda da planta superior foi construída entre os séculos X e XI, nun momento de especial desenvolvemento económico e político do reino de Galicia. Esta cronoloxía coincide con otras datacións obtidas en varias iglesias altomedievais galegas. Posteriormente a estas datas, producíronse outras reformas e accións de mantemento no edificio». Habría una cuarta fase, ya en los siglos XVII y XVIII que tienen que ver con la construcción de la iglesia que se levantó encima. 

Rebeca Blanco reconoce que «desde un punto de vista histórico, os resultados deste proxecto de investigación abren novas incógnitas e preguntas ao redor da construción e reconstrución de Santalla de Bóveda e a súa relación cos poderes e a relixiosidade da primeira Idade Media galega. Nese sentido, obrigan a repensar as orixes do edificio e a súa transformación». 

Una combinación de técnicas pionera

Para el estudio se recogieron 25 muestras de mortero de diferentes puntos del monumento y de los restos conservados en el Museo Provincial de Lugo de la bóveda central, hoy desaparecida, entre el 2007 y el 2020. Las muestras se dataron por Luminiscencia Opticamente Estimulada (OSL) y Termoluminiscencia (TL) en el Instituto de Xeocronoloxía da Universidade da Coruña. «A OSL é unha técnica de análise por luminiscencia que permite datar os áridos dun morteiro sen necesidade de que exista materia orgánica, como era imprescindible no ámbito da arqueoloxía ata hai pouco tempo. A OSL permite coñecer cando o cuarzo que constitúe o árido dun morteiro estivo exposto á luz do sol por última vez, momento no cal comézase a contar o tempo de fabricación dese morteiro ou tixolo ata a actualidade», explican los investigadores. 

Las dataciones de las últimas muestras fueron complementadas y contrastadas con otra técnica ya más conocida, el Carbono 14, analizando dos tipos de materia: carbón y carbonato. «A partir de carbóns localizados nos muros e da separación do ‘carbonato arqueolóxico' dos morteiros,  un laboratorio norteamericano externo, ICA (Florida), obtivo tamén datacións que constataron a coherencia dos resultados entre os dous tipos de mostras e os dous laboratorios».

La investigadora Blanco-Rotea quiso destacar que precisamente la metodología científica empleada y el volumen de muestras analizado «converten a Santalla de Bóveda nunha referencia internacional pioneira na combinación destas novas técnicas de datación de edificios. As mostras de morteiro foron caracterizadas con microscopía óptica de polarización e difracción de raios X, o que permitiu identificar os materiais utilizados en cada unha das fases construtivas».

Esta investigación, que ya fue presentada a la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta, que está elaborando un plan director para el monumentos, se pudo desarrollar gracias a la financiación que aportó la Fundación Palarq, y que además de datar este edificio de Lugo se está trabajando en el de San Breixo de Ouvigo. Por otra parte, los investigadores, a través de otro proyecto, están utilizando las técnicas empleadas en Bóveda para datar las diferentes fases de construcción de la Catedral de Santiago.

Conjunto del templo romano de Santa Eulalia de Bóveda, en Lugo

El plan que busca salvar Santa Eulalia de Bóveda

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Las características tan específicas y singulares que tiene el templo de Santa Eulalia de Bóveda necesitan a su vez de un plan propio ya que se trata de un monumento que desde el mismo instante en el que fue descubierto (en 1914 por el párroco José María Penado) su admiración ha sido tan grande como los problemas de conservación de sus estructuras y pinturas murales.

Luego de varios procesos de excavaciones arqueológicas (las primeras comenzaron en el verano de 1926, hace ahora 95 años) y de intervenciones más o menos fallidas para la conservación del templo, entre los años 2013 y 2015 se vivieron los momentos más dramáticos del evidente deterioro que llegó a presentar por culpa de las filtraciones de agua y las humedades (incluida una pequeña inundación que obligó al achique de agua).

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