Daño cerebral adquirido, ¿cómo es la recuperación después de un ictus?

María Guntín
María Guntín LUGO / LA VOZ

LUGO

Ribera Polusa analiza una enfermedad con gran prevalencia en Galicia

06 may 2021 . Actualizado a las 11:22 h.

El daño cerebral adquirido es un problema de enorme trascendencia social, generado por una discapacidad provocada a su vez por lesiones cerebrales derivadas de ictus, traumatismos, tumores o infecciones cerebrales. Se trata de un problema al que cada año se enfrentan miles de familias de todo el país y que a veces aparece de forma repentina, por lo que impacta de manera importante en la vida cotidiana del enfermo, pero también de su entorno.

Según un informe publicado el año pasado por la Federación Española de Daño Cerebral, Galicia es una de las comunidades autónomas con mayor tasa de prevalencia de esta enfermedad, con más de 1.300 casos por cada 100.000 personas. No obstante, estas cifras serán revisadas al alza puesto que entre los efectos secundarios del coronavirus se encuentra, en algunas personas, un alto grado de déficit funcional e incluso de discapacidad.

El hospital Ribera Polusa

En Galicia, el hospital lucense Ribera Polusa ha puesto en marcha la Unidad de Daño Cerebral Adquirido y Recuperación Funcional, centrada en la recuperación de pacientes que han sufrido algún tipo de incapacidad a causa de un ictus, del covid-19 o de algún traumatismo cerebral. Los detalles de la nueva apuesta de este centro sanitario vieron la luz en una sesión online emitida ayer a través de la web de La Voz de Galicia y en la que participaron el director médico, Carlos García Porrúa, la terapeuta y coordinadora de la unidad, Aixa Parras, y la fisioterapeuta Silvia Roncero; que forman parte de este equipo multidisciplinar conformado por médicos especialistas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, fisioterapeutas especializados en neurorehabilitación y neurologopedas. En la sesión también intervino de manera telemática la médico adjunta del Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA), Tania Rodríguez Ares.

El encuentro digital organizado por La Voz y Ribera Polusa permite conocer de primera mano el funcionamiento de la Unidad de Daño Cerebral Adquirido y Recuperación Funcional. «Tratamos diferentes patologías y nos centramos en la rehabilitación. La unidad está configurada por diferentes especialistas en las distintas áreas terapéuticas», explican los profesionales. Las decisiones, anticipan, las realizan en conjunto los distintos especialistas.

«En el hospital Ribera Polusa hemos intentado hacer un equipo con distintas especialidades que cubren todas las áreas de déficit que nos deja el ictus», explicó García Porrúa, que también detalló que los tratamientos son especializados «para buscar la máxima autonomía para el paciente».

«La familia tienen que entrar dentro de la recuperación del paciente, tenemos que hacerla partícipe para que forme parte de este proceso y le ayude en esa autonomía e independencia. Además, les ofrecemos objetivos alcanzables», cuenta el director médico de Ribera Polusa.

La terapeuta y coordinadora de la unidad, Aixa Parras, habla de la importancia de una buena valoración y de establecer objetivos que motiven al paciente. «Van ganando funcionalidad e independencia», añade.

Los pacientes

Manuel es paciente de la unidad, junto con su hija Patricia. «Yo estaba en la huerta con los niños, me llamó mi tía porque habían encontrado a mi padre en los pasillos del trastero. Parecía un ictus. Tenía la boca torcida y la mirada perdida», cuenta. Manuel dice que no sintió nada: «Intenté levantarme y no daba». Cuando salió de hospitalización podía incorporarse, pero de la unidad salió caminando completamente. «Fue una recuperación increíble», explica Patricia, que añade que la clave está «en medios como los que tiene Ribera Polusa».