Hace 20 años, la minicentral prevista en el alto Ulla causaba protestas

Colectivos e instituciones rechazaron con actos variados la presa de Frádegas

Zonas como los torrentes de Mácara reflejan la riqueza natural y paisajística del alto Ulla
Zonas como los torrentes de Mácara reflejan la riqueza natural y paisajística del alto Ulla

LUGO / LA VOZ

La construcción de embalses en territorios como Galicia estuvo presente de manera destacada en varias décadas del siglo pasado. Las grandes y medianas obras hicieron de la comunidad una zona productora de energía eléctrica, aunque no faltaron voces que criticaban el peaje que se pagaba en forma de terrenos que quedaban para siempre sepultados por las aguas.

La historia incluso ha tenido capítulos en este siglo, si bien las obras carecían de tanta envergadura. Hace 20 años, la posibilidad de utilizar el curso alto del Ulla -en una zona que incluía terreno de los municipios de Palas de Rei, Antas de Ulla y A Golada- para aprovechamiento hidroeléctrico empezó a causar numerosas protestas. El rechazo se expresó de diversas maneras y duró años.

En mayo del 2001, en una reunión celebrada en Antas de Ulla, varios colectivos anunciaron su rechazo a la minicentral de Frádegas. El asunto acabó generando polémica: el BNG de Antas de Ulla instó al Concello, en un pleno del 2003, a oponerse al embalse, y el alcalde, Javier Varela (PP), replicó que el rechazo ya se había formulado años antes. Alcaldes como Antonio Gato, entonces al frente del Concello de Monterroso y en las filas del PSOE, se posicionaron abiertamente en contra.

Los actos de protesta tuvieron variadas formas. Las asociaciones contrarias a la presa organizaron, por ejemplo, un descenso por los torrentes de Mácara y de Ramil, aunque también llegaron a denunciar que el proyecto había sido aprobado por la Xunta sin resolver las alegaciones. Incluso hubo discusiones sobre la concesión: los colectivos que habían formado la Plataforma Social pola Defensa do Alto Ulla llegaron a considerarla ilegal, afirmando que estaba caducada desde 1999, cuestión que el organismo correspondiente de la Xunta, la Consellería de Medio Ambiente, negó rotundamente.

El valor natural y paisajístico del río Ulla y de su entorno y las posibilidades para la pesca fluvial fueron algunas de las razones esgrimidas por los opositores a la minicentral, que en sus protestas lograron oírse más allá de la comarca de A Ulloa: una movilización que tuvo lugar en Monterroso contó con presencia de asociaciones ecologistas de toda Galicia. Por otro lado, la citada plataforma llegó a reunirse con el fiscal jefe de Lugo y con el conselleiro de Medio Ambiente.

Una sentencia del 2005 anulaba la modificación presentada por la Xunta a la concesión del aprovechamiento integral del río Ulla, con lo que el proyecto quedaba frenado. Tras años de agitación social y política, las aguas volvían a su cauce.

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