Después de ocho meses de trabajo, ¿un bajón lógico?

Ricardo Hevia

LUGO

Óscar Cela

09 abr 2021 . Actualizado a las 21:05 h.

A punto de llegar al ecuador de segunda fase de la LEB Oro, este largo camino previo al definitivo play-off de ascenso, este invento federativo que parecía en principio tedioso por excesivamente largo y carente de emoción. Una liga de diez equipos para clasificar a siete parecía un bodrio y en cambio, de repente, se empieza a descubrir que el Río Breogán es humano, que el paseo militar de la primera fase deja sitio a un territorio más hostil y que, como mandan los cánones, un ascenso no es un logro fácil sino un recorrido largo y lleno de dificultades.

¿Estaba sobrevalorado el Breogán? ¿Cómo son posibles dos derrotas consecutivas y una de ellas en el Pazo? En primer lugar, estos dos tropiezos sirven para darnos cuenta del verdadero nivel de algunos equipos, mucho más próximos al Breo de lo que todos pensábamos. Y también nos sirven para poner en valor la posibilidad de que el equipo esté en un momento de bajón, algo natural, por otra parte, si tenemos en cuenta que hace más de ocho meses que comenzó la pretemporada y que aún nos resta jugarnos el curso en unos endiablados play-off a los que hay que llegar a toda máquina.

Bienvenidos los avisos

¿Qué les dices a unos jugadores después de ocho meses de trabajo cotidiano en los que se pasearon con insultante superioridad y rodeados de un ambiente triunfalista? Bienvenidos los avisos recibidos en una semana, ante el Palma, el TAU Castellón y el HLA Alicante. Hay tiempo suficiente para volver al pico más alto, empezando por alguna individualidad que ha rebajado mucho sus prestaciones. No queremos presentar un fárrago de números que no conducen a nada. Puede que la solución no esté en una mayor carga de trabajo. Lo más importante es olvidar lo tranquilos que se ha vivido hasta ahora y mentalizarse en lo duro que será el asalto final a la Liga ACB.