Una lucense acusada de homicidio imprudente achaca la muerte de otro conductor a un fallo mecánico

La mujer afirma que nunca se quedó dormida al volante, aunque el fiscal y los peritos apoyan la somnolencia como principal causa


Lugo / La Voz

Este jueves tuvo lugar en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo el juicio en el que se acusa a una mujer de un delito de homicidio imprudente, tras haber provocado un accidente de tráfico que causó la muerte de un hombre debido al impacto recibido con el vehículo de la acusada. Los hechos sucedieron el 17 de junio del año 2017, en la N-640, cuando la acusada se dirigía de Lugo hacia Meira. El vehículo de la víctima, por su parte, circulaba en la dirección contraria. Eran las 8 de la mañana cuando se produjo su muerte.

Según la acusación, el motivo del accidente fue la somnolencia de la acusada. Esa jornada, ella había trabajado desde las 04.00 horas hasta las 08.00 horas. O eso dijo su defensa. A diferencia de ella misma y de su abogado, su expareja, que viajaba en el mismo vehículo, testificó tras el accidente ante los guardias civiles de tráfico, y les dijo que aquel día su mujer había trabajado desde las 22.00 horas hasta las 08.00 horas. Al no haber sido llamado como testigo para el juicio, esto provocó un gran malestar en la defensa de la acusada, que se mostró claramente en desacuerdo con esta prueba. 

Por su parte y a diferencia del informe pericial y del auto del Ministerio Fiscal, la defensa argumenta que la causa del accidente fue un error mecánico del Peugeot que conducía su clienta. Según ellos, «el volante del coche quedó bloqueado, imposibilitando que se corrigiese su dirección y llevando a un inevitable impacto contra el coche que venía en sentido contrario». El vehículo de la mujer impactó contra el de la víctima de forma frontolateral, y ambos coches quedaron muy seriamente dañados. Tras el primer golpe, el turismo de la mujer siguió desplazándose por la vía, y terminó impactando contra la furgoneta de un tercer hombre, que no sufrió heridas de gravedad y que este miércoles compareció como testigo. 

El hombre explicó que, cuando presenció el accidente en directo, a escasos metros, pudo ver como el vehículo de la mujer se cambiaba al carril contrario «poco a poco» y «no frenó en ningún momento» antes de impacto. Según el peritaje del accidente, razonamiento que apoya la acusación, la falta de marcas de frenado, sumado a la «pérdida de dirección paulatina» del vehículo de la mujer y a su larga jornada de trabajo nocturna (de 22.00 horas a 08.00 horas según su exmarido) confirman la somnolencia como causa más probable del accidente. La defensa lo niega, y alega que un fallo mecánico del coche, que bloqueó su dirección, provocó el accidente. Para el fiscal, esta justificación no se corresponde con la realidad. «¿Si estaba despierta y vio cómo le fallaba la dirección, por qué no frenó antes del impacto?», llegó a preguntar. 

La mujer se enfrenta a dos años y medio de prisión por un presunto delito de homicidio imprudente. El juicio quedó este jueves visto para sentencia. 

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