El lucense que tiene más de 5.000 figuritas de Playmobil

María Guntín
María Guntín LUGO / LA VOZ

LUGO

Cedido

Con la ayuda de varios compañeros, expone parte de su colección en la planta de Pediatría del HULA

27 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los juguetes favoritos de Alejandro Viñas cuando era pequeño eran las figuritas de Playmobil. Los apartó cuando cumplió los 15, pero este lucense de 46 años los desempolvó de nuevo a los 25. Desde entonces, su colección no ha dejado de aumentar. Ahora tiene más de 5.000 figuras, y eso sin contar barcos, castillos, trenes y otros muchos objetos.

Viñas forma parte de la Asociación Española de Coleccionistas de Playmobil y de él partió la iniciativa de colocar dioramas (composición de figuras que recrean una escena determinada) en la unidad de Pediatría del Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Aunque él fue el primero, ahora cuenta con compañeros que lo ayudan en el montaje. «Nací con los Playmobil, fueron mis juguetes. Luego los aparté un tiempo, pero el gusanillo volvió. Decidí buscar en Internet y vi que había asociaciones que incluso promovían exposiciones solidarias en los hospitales. Entonces vi que podía compartir mi afición con el fin de hacer más llevadera la estancia hospitalaria de los niños ingresados en el hospital de mi ciudad», cuenta el aficionado.

Un hospital más humano

Desde hace tres años, el hospital de Lugo cuenta con seis o siete mini exposiciones anuales que animan la estancia de los pequeños que tienen que pasar un tiempo en planta. Hace un par de días, el lucense junto con otros compañeros —la amistad es algo que predomina entre los coleccionistas de Playmobil, reitera— montó la última muestra en el HULA. Las temáticas son variadas y a veces coinciden con las fiestas de la ciudad. «En junio, las figuras simulan un desfile del Arde Lucus; en octubre, toca San Froilán y en Navidad, la cabalgata de Reyes», cuenta Viñas. Sus dioramas se componen en un 99 % de figuras de Playmobil y el 1 % restante está formado por estructuras de plástico para «dar más realismo a la escena».

Todo esto es para Alejandro una gran pasión o más bien, como él dice, «una pequeña locura» que compagina con su empleo, «me dedico al control de plagas durante bastantes horas al día y las figuras me ayudan a desconectar del trabajo. Poco a poco y en los últimos años, fui recuperando piezas antiguas y comprando más», relata. Además, el lucense tiene ahora una niña de diez años y confiesa que en numerosas ocasiones le ha regalado figuras de Playmobil que más bien eran un agasajo encubierto para él, dice entre risas.

Que la planta de Pediatría sea un lugar más alegre es también culpa de la supervisora de Humanización Hospitalaria del HULA, Gloria Enríquez, que confiesa que los Playmobil no solo atraen a los más pequeños. «Esto hace más llevadera la estancia de muchos pequeños», dice con cariño.

¿Y dónde guarda toda esta colección Alejandro?, se preguntarán los lectores. Pues todo está ordenado en un desván, en la casa de su suegra. Son más de cien metros cuadrados plagados de estanterías que están hasta arriba de maquetas y figuras. Pero esta pequeña gran afición no es apta para cualquier bolsillo. «Algunas piezas cuestan más de cien euros y el precio medio de cada caja es de aproximadamente 20», explica Alejandro desde su pequeño paraíso.

Eso sí, a Alejandro no le basta con tener una colección de tal envergadura —y que a pesar de ocupar un desván califica de «modesta»—; el lucense también opta por customizar piezas. De autobuses urbanos de Lugo a furgonetas de la televisión autonómica. «Quiero hacer un camión de Estrella Galicia», adelanta. «Si me lo piden, podría montar el Camino de Santiago», sentencia.