La unidad policial de delitos telemáticos, más activa que nunca

Los crímenes de este tipo se duplicaron durante el último año


LUGO / LA VOZ

Según los datos de la Policía Nacional de Lugo, las investigaciones abiertas por delitos telemáticos durante el último año se duplicaron con respecto al 2019. «Con el confinamiento, la gente empezó a utilizar más el ordenador para comprar, por ejemplo, y esto ha resultado en un aumento de delitos como estafas y robos». Son palabras de Héctor Pérez Arias, el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional de Lugo. En este sector, dirigen las investigaciones policiales de asuntos tan dispares como homicidios, robos o ciberdelincuencia. Este último aspecto es uno de los que más trabajo ha dado a los cuatro miembros de la unidad en los últimos años, con el exponencial aumento de estos delitos el año pasado. Desde la unidad, apuntan que, de las cuatro o cinco denuncias que llegaban cada día hace un par de años, pasaron a ser «cerca de diez diarias» durante el 2020.

«Siempre ponemos por delante los delitos violentos, contra la vida, que los delitos contra la propiedad, claro, pero cada vez le dedicamos más tiempo a los delitos electrónicos», dice Pérez. Según su experiencia, los criminales que actúan en este sector varían sus técnicas muy a menudo, por lo que es necesario que la policía actualice sus métodos cada poco tiempo. Además, comenta que la cooperación entre policías es vital: «Es importante que nos apoyemos en otros cuerpos. Si la policía de Córdoba resolvió un crimen telemático con un nuevo método, es clave que nos lo compartan para poder usarlo nosotros el día de mañana».

La estafa que sufrió Arenal en diciembre fue el mayor reto al que se han enfrentado

El pasado 15 de diciembre, salió a la luz la noticia de que las Perfumerías Arenal habían sido víctimas de una estafa informática, cifrada en más de 180.000 euros. Fue, de hecho, un fin de semana negro para la empresa, ya que también sufrieron un robo en una de sus tiendas, en A Coruña, en el que sustrajeron productos por un valor cercano a los 50.000 euros.

En cuanto la Policía Nacional se enteró del suceso, comenzó el trabajo de investigación. Como es lógico, el procedimiento no es el mismo cuando la víctima del supuesto delito es un particular que cuando es una empresa de estas dimensiones —con más de 40 tiendas físicas en Galicia, Castilla y León, Asturias o Portugal—, y menos si la estafa incluye el robo de unas cantidades tan desorbitadas, dice el inspector. Además, anima a las empresas que se manejen mucho en un ámbito informático, además, a que realicen una auditoría de seguridad de forma periódica, ya que «detecta fugas que pueden costar caras».

Una estafa internacional

Un grupo organizado de ciberdelincuentes hackeó los datos de un suministrador de Arenal, se hizo pasar por él y remitió dos facturas a la firma lucense a través del correo electrónico. La investigación policial siguió el rastro electrónico hasta una cuenta bancaria, situada en Panamá. «Los delitos de este calado, que trascienden fronteras, resultan mucho más complicados de atajar, porque requieren de una cooperación muy estrecha entre cuerpos de policía. En alguna ocasión hemos llegado a colaborar incluso con la Interpol», dice Pérez. Para ellos, la cantidad estafada «resulta un motivo para priorizar esta investigación», la cual, por cierto, «va por muy buen camino», según dice.

La motivación de los de estos delincuentes para cometer estos crímenes, según el inspector, es la de «obtener un beneficio enorme con un riesgo mínimo, y en ocasiones desde el sofá de casa». «Si yo fuese un delincuente, no dudaría en elegir qué delitos me salen más rentables», concluye.

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