La fuente romana de Lugo que está en el olvido

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO

Denuncian el abandono del manantial del Castro de Corvazal, del siglo I, a solo 500 metros del templo de Santa Eulalia de Bóveda

25 dic 2020 . Actualizado a las 17:54 h.

Se imaginan que en el municipio de Lugo hubiese una fuente romana pero que apenas se conoce y está abandonada. Se trata del manantial del castro de Corvazal, a 500 metros del templo de Santa Eulalia de Bóveda.

El historiador y arqueólogo Enrique Montenegro, autor de la tesis sobre el monumento de Bóveda, denunció en las redes sociales el estado en el que se encuentra este elemento de nuestro patrimonio romano. Y para comenzar su reflexión recuerda cómo en otros lugares del Imperio sí tienen más cariño con este tipo de manantiales. «En los recorridos por los yacimientos de Pompeya y Herculano encontramos muchas fuentes». Indica que por la erupción del Vesubio se obturó la infraestructura hidráulica, aunque «no es necesario que entre un volcán en erupción para que esto se produzca en un yacimiento arqueológico. Lo lógico es que el abandono y el paso del tiempo puedan causar el mismo efecto, y los manantiales se pueden secar por un cambio climático o desplazar por alteraciones del terreno».

Ejemplos de conservación. En lugares tan señalados como Pompeya o Herculano se conservan las fuentes romanas, aunque dejaron de manar agua tras la erupción del Vesubio
Ejemplos de conservación. En lugares tan señalados como Pompeya o Herculano se conservan las fuentes romanas, aunque dejaron de manar agua tras la erupción del Vesubio ENRIQUE MONTENEGRO

Esta introducción le da pie a Montenegro a hacer una pregunta que une divulgación y denuncia: «¿Creéis que sería posible descubrir una fuente en perfecto funcionamiento tras permanecer enterrada durante dos mil años? Pues eso fue lo que ocurrió, a inicios de los años setenta, en el Castro de Corvazal».

El historiador ofrece diversos documentos gráficos relevantes, como una foto en la que aparecen Helmut Schlunk, Antonio Blanco Freijeiro y Nicandro Ares en la visita al castro realizada en 1976 por los participantes en el congreso del bimilenario de Lugo para ver tan singular hallazgo.

Los investigadores Helmut Schlunk, Antonio Blanco Freijeiro y Nicandro Ares visitaron la fuente en 1976
Los investigadores Helmut Schlunk, Antonio Blanco Freijeiro y Nicandro Ares visitaron la fuente en 1976 ARCHIVO ENRIQUE MONTENEGRO

«Es indudable que el hecho de la que estructura hidráulica y el manantial asociado a ella coincidan en el espacio ha posibilitado este excepcional caso de conservación de la actividad original de una fuente muy antigua», explica Montenegro, quien además señala que «esta condición se da también en los casos menos insólitos de aljibes todavía activos, como los de Numancia o los castros de San Cibrao de Las (Ourense) y Elviña (A Coruña).

Unido a Santa Eulalia de Bóveda

Recuerda que en 1989 la Xunta promovió su estudio a través de una excavación arqueológica. De la fuente solo desmontaron los muretes. Los materiales asociados a ella fueron datados en el siglo I, coincidente con el momento de abandono del castro.

«A través del análisis de la fuente y de la revisión de los trabajos arqueológicos de 1989 pude obtener datos de interés sobre su construcción y funcionalidad, lo que me permitió vincularla arqueológicamente con el monumento de Santa Eulalia de Bóveda», explica Montenegro para realzar las importancia de este yacimiento.

Estado en el que se hallaba la fuente en el 2017
Estado en el que se hallaba la fuente en el 2017 SUSO VARELA

El autor de la tesis sobre el templo de Bóveda hace un reflexión final: «La situación de esta excepcional estructura arqueológica me obliga a denunciar su peligroso abandono, causado por una desidia crónica en la protección del patrimonio arqueológico y cultural propia de las administraciones gallegas. ¿Durante cuánto tiempo más van a persistir en su delirante inacción los responsables de la protección del patrimonio?».