Defensa numantina de la pesca tradicional


Estamos leyendo en diferentes periódicos de Galicia las posturas encontradas entre los pescadores tradicionales —entendiendo como tales aquellos que consideran que pescar es llevarse truchas para casa—, los pescadores conservacionistas —que son los que consideran que debe haber un equilibrio entre extracción y conservación de las poblaciones piscícolas—, y finalmente los pescadores ecologistas, que serían aquellos que consideran que no se debería matar ni un solo pez más.

Cada día la discusión va aumentando sin que nos hayamos parado a pensar que, en la situación actual, todos los pescadores estamos perdiendo. Porque a pesar de la defensa numantina que todos hacemos de nuestras ideas, ya apenas hay truchas; y las pocas que hay, pronto pasarán a ser un mero recuerdo en nuestra memoria. Me considero un pescador conservacionista y, como tal, creo que todos tenemos cabida en esta discusión. Pero insisto: tenemos que proteger hoy lo poco que hay, para poder pescar mañana.

Los propios pescadores tradicionales se quejan de que cada año se pescan menos truchas. Incluso alguno, para poder hacer los desproporcionados cupos que cada año dicta la administración, pide que se bajen las tallas. Por favor; si con 19 cm. de talla legal hay truchas que todavía no han hecho la primera puesta, con 17 está claro que no la habrán hecho. No busquemos exterminar, sino pescar.

Hablando de cupos, ni la Administración se cree que los que ella misma instaura sean objetivos. Esto podría demostrarse si los escasos muestreos que se han efectuado en estos últimos años fueran de dominio público; pero no, eso no interesa. Es más; han sido tan listos, que basándose en propuestas de la Federación Gallega de Pesca —la cual tiene que defender a sus deportistas, no a los pescadores en general— ha efectuado un recorte de cupos mediante la instauración de tres días de pesca sin muerte en la semana. Ha hecho una jugada maestra, a través de la cual se libra de cualquier crítica o responsabilidad, ¡y sin gastar un duro!

Pero de esto tenemos la culpa todos los pescadores. Cuando unos solicitábamos que se hiciesen muestreos y conforme a ellos se dictasen los cupos, otros se reían y no apoyaban estas peticiones porque había truchas de sobra. No ha pasado mucho tiempo de estas peticiones, y ya ven ustedes a dónde hemos llegado. Las previsiones alarmistas de antaño han llegado para quedarse, y ya no hay un número suficiente de truchas para asegurar nuestra pesca durante muchos años.

Son muchos más factores que la pesca extractiva los que llevan al lento declive de nuestros salmónidos, pero a nosotros nos toca aportar nuestro granito de arena y prestar una ayuda altruista para poder pescar mañana como se hacía antaño.

Decía Pemán cuando informaba del tiempo en el Telexornal: «Mañá pode chover… ou non». Sobre el tiempo no podemos influir, pero sí podemos decir algo sobre el futuro de la pesca.

¡Larga vida a la pesca!

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