Cazadores federados y no federados podrán moverse por Galicia para cazar lobo o jabalí

Medio Ambiente autoriza los desplazamientos y el BNG pide en el Parlamento que se amplíen los perímetros de seguridad y se regulen los controles de alcohol tras el positivo de un aficionado en Castroverde

X.M. Palacios
Lugo / La Voz

La Consellería de Medio Ambiente autoriza la movilidad de los cazadores gallegos por todo el territorio para realizar controles en las poblaciones sobre el lobo y el jabalí. Podrán desplazarse aficionados federados y no federados. Así lo anunció la Consellería días después de que estallase el debate ya que, en un principio, solo podían moverse aquellos cazadores que tenían tarjeta federativa.

Las autorizaciones están permitidas en estos casos para evitar que se propaguen enfermedades animales, daños a la agricultura o a la ganadería y accidentes de tráfico. Así, los cazadores podrán entrar y salir de municipios confinados y reunirse con no convivientes. Podrán cazar jabalíes de acuerdo con los planes de aprovechamiento cinegético de cada tecor, capturar suidos y lobos que produzcan daños en explotaciones ganaderas o agrícolas o que ocasionan accidentes graves de tráfico de forma reiterada y en un mismo punto kilométrico. En todo caso, la caza está permitida en todas sus modalidades, siempre y cuando se respete la distancia de seguridad y, al mismo tiempo, se use mascarilla. Además, el responsable de la cacería debe presentar un plan de actuación junto con la correspondiente solicitud.

La Federación Galega de Caza expresó a través de su Facebook su satisfacción tras esta nueva decisión de Medio Ambiente. "O traballo realizado popla FGC da parte dos seus froitos", aseguran.

Asimismo, desde la Mesa Galega Pola Caza, dieron las gracias a la conselleira por permitir los desplazamientos. "Se acabó el timo por la tarjetita", escribieron.

El BNG pide en el Parlamento que los agentes medioambientales puedan realizar pruebas de alcohol

A raíz del positivo de un cazador de Castroverde que estaba en el monte con la escopeta cargada, el BNG reclama en el Parlamento de Galicia que se regularicen los controles de alcoholemia y que, además, se amplíen los perímetros de seguridad en zonas de caza. Los nacionalistas piden a la Xunta que los agentes medioambientales puedan realizar pruebas de alcohol y que se desarrolle el reglamento de la Lei de Caza para implementar así medidas específicas que garanticen la seguridad. En lo que va de año, 46 aficionados han resultado heridos y nueve han fallecido y esta es la cuarta cifra más alta de todas las comunidades autónomas españolas. 

Por otro lado, los trabajos de censo del oso pardo están amenazados. El sindicato CIG critica la falta de personal en el distrito de Os Ancares-A Fonsagrada, donde se realiza esa labor. En esa zona, advierte el sindicato, el 40 % de las plazas están sin cubrir. Por otro lado, la organización denuncia que en otras provincias se concedió un aumento de personal que en Lugo se niega.

La importancia del censo del oso en Lugo se explica, dice la CIG, por ser la provincia que concentra el 90 % de la actividad en Galicia, además de registrar numerosos ataques de lobos. Por todo ello pide que se cubran las vacantes con rapidez.

El agujero negro de la Lei de Caza: ni tasa máxima de alcohol ni reglamento

maría guntín

El caso de un cazador lucense reabre el debate sobre la falta de normativa

El positivo en alcohol de un cazador lucense que estaba en el monte y con la escopeta cargada reabre el debate sobre un vacío legal persistente en la regulación actual, elaborada hace siete años.

La Lei de Caza de Galicia (13/2013, del 23 de diciembre) únicamente menciona la palabra alcohol en tres de sus artículos, pero en ningún caso hace un desarrollo que permita saber cuál es la tasa máxima permitida a la hora de salir a cazar, algo que se podría contraponer con la legislación de tráfico, que sí establece que el baremo máximo permitido para conducir es de 0,25 miligramos por litro en aire espirado para los conductores en general, menor incluso para noveles y profesionales. A la falta de desarrollo de la Lei de Caza, se suma que agentes medioambientales y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Pacprona) no tienen alcoholímetros -son los de Tráfico los únicos que disponen del aparato-, por lo que es difícil comprobar que los aficionados están en plenas facultades; penarlos con la ley en la mano resulta imposible. No hay tasas, pero tampoco se ha establecido cuáles son los procedimientos y quién puede realizar las pruebas de alcohol y abrir las diligencias oportunas.

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