La jueza Pilar de Lara, destinada al juzgado número 8 de Ponferrada

Se trasladará a la capital berciana a finales de año o a principios del 2021

Pilar de Lara durante una investigación en la Casa Consistorial de Pol
Pilar de Lara durante una investigación en la Casa Consistorial de Pol

Lugo

La jueza Pilar de Lara será titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 8 de Ponferrada a finales de este año o a principios del 2021, una asignación que aún tendrá que someterse a una aprobación definitiva en el mes de noviembre. La magistrada luchó hasta el final para conservar su puesto en Lugo, pero finalmente, la sanción del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) resultó irrevocable y de poco sirvieron sus recursos y alegaciones ante el Tribunal Supremo.

De Lara recibió la notificación del CGPJ el 30 de enero de este 2020, día en que ella misma aseguró que precisamente iba a proceder con la entrega del auto de la Pokémon, una de las mayores tramas de corrupción destapadas en Galicia. La jueza se quedó sin su plaza en Lugo tras ser sancionada con un expediente disciplinario por el CGPJ, que derivó en que perdiese la antigüedad en la carrera judicial y que, por lo tanto, no las tuviese todas consigo a la hora de elegir un nuevo destino. Es más, todo apuntaba a que podría ir a parar a Cataluña o a Canarias por albergar los juzgados menos demandados.

Pero la historia de De Lara se remonta al año 2018, que fue cuando se le incoó un expediente como consecuencia de una inspección extraordinaria que llevaron a cabo varios miembros del CGPJ en mayo de ese mismo año. Esta visita determinó que la magistrada acumulaba retrasos injustificados en la instrucción de causas penales y que, al mismo tiempo, generaba aumentos ficticios de su volumen de trabajo, según explicó en su día el propio CGPJ. Además, el órgano enumeró a través de más de 100 irregularidades los motivos por los que el juzgado lucense funcionaba de tal forma que vulneraba los derechos de los administrados.

Desde el 2007, estuvo Lugo

La jueza llegó al juzgado lucense en el año 2007, procedente de Mieres. Empezó entonces a abrir macrocausas de todo tipo. En el 2009, destapó la Carioca; en 2012, la Pokémon y después llegaron la Cóndor o la Garañón, entre otras muchas operaciones. Las quejas de numerosos imputados provocaron que el CGPJ empezase a hacer inspecciones rutinarias ya en aquella época y al desconfiar de que podía haber irregularidades en el juzgado de la ciudad amurallada.

La magistrada, nacida en Cartagena en 1971, acumuló hasta nueve macrocausas al mismo tiempo, lo que se traduce en 200 investigados. Ante las dilaciones de las que la acusaron, ella aseguró que carecía de medios suficientes para desempeñar con eficacia su trabajo. Además, denunció la presión de personas influyentes como políticos u otros juristas que llegaron a coaccionarla para que abandonara su puesto en Lugo. Además, la jueza publicó en el mes de febrero en su cuenta de Facebook que soportó amenazas, insultos y descalificaciones a través de un foro administrado por una asociación de guardias civiles.

A esto se añade que la relación entre la Fiscalía y De Lara no fue buena. Es más, el fiscal propuso repartir la Pokémon en 32 piezas y enviarlas a las diez ciudades gallegas afectadas, algo que rechazó la magistrada desde un primer momento.

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