Hace veinte años, Vilalba gestionaba mejoras para la charca do Alligal

El lugar atrae desde hace décadas a gente de la Terra Chá y de comarcas cercanas

Imagen de la charca, cuyos servicios se han ampliado en los últimos años
Imagen de la charca, cuyos servicios se han ampliado en los últimos años

VILALBA / la voz

Vilalba puede presumir de su particular turismo termal. La charca do Alligal, situada en la parroquia de Codesido, cuenta con la particularidad de sus aguas, que tienen todo el año una temperatura de unos 20 grados, y propició un turismo a pequeña escala hace décadas. La gente acude a bañarse porque a esas aguas se les atribuyen propiedades beneficiosas para problemas reumáticos -artrosis o artritis, por ejemplo- y cutáneos -soriasis, eccemas...-.

Cuando el turismo se movía en una escala más reducida, había personas que acudían a la charca a bañarse durante varios días, para lo que se hospedaban en casas de Codesido y en alguna fonda de Santaballa. Las propiedades de esas aguas termales eran conocidas por vecinos de la Terra Chá, así como de Lugo, de Ferrolterra y de A Mariña.

Hace 20 años, el Concello planteaba la realización de mejoras en la zona, exponiendo la necesidad de crear más servicios. El Ayuntamiento confiaba en lograr la colaboración económica de otras administraciones, aunque no es un espacio público sino perteneciente a la comunidad de montes de Codesido. Las obras sirvieron para acondicionar el entorno de la zona de baño y para construir aseos, por ejemplo. El número de usuarios ha ido en aumento en los últimos años, y a quienes acuden a la charca por las propiedades de sus aguas se unen quienes desean pasar unas horas de ocio en el lugar. El fácil acceso desde la carretera LU-861 (Vilalba-Roupar), de donde sale una carretera que pasa al lado, favorece la difusión.

En septiembre del 2003 estaban adjudicados los trabajos, cuyo inicio, previsto para julio, se pospuso por la afluencia de gente a la charca en temporada estival. En otro verano, el del 2006, se abrió cerca de la charca, aunque en terrenos de la vecina parroquia de Santaballa, un hotel de cuatro estrellas equipado con spa.

 Mantenimiento

La charca es una masa de agua cuyo origen se sitúa en la parroquia de Lanzós. Esa agua acaba, tras pasar por varios arroyos, en el río Trimaz, que en las afueras del casco urbano de Vilalba se une con el Magdalena. La realización de mejoras amplió los servicios y cambió la imagen del lugar, en donde el mantenimiento no se interrumpe: el Concello vilalbés ha efectuado alguna vez tareas de vaciado del vaso de baño, y la comunidad de montes de Codesido también se encarga, prácticamente todos los años, de cuidados en el lugar. Con todo ello, las aguas se mantienen casi calientes, pues su temperatura anda por los 20 grados, y el interés de vecinos y de forasteros no se enfría.

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