El verano más duro de las orquestas lucenses: ni un bolo a la vista

La incertidumbre a medio plazo pesa tanto como la falta de actuaciones

Hay dos días al año en los que se dice que hasta la orquesta más humilde de Galicia tiene trabajo, el 15 de agosto y el 25 de julio. Pero el coronavirus también se ha llevado por delante esta regla no escrita, además de toda la temporada verbenera. El Sars-CoV-2 ha barrido de lleno el calendario de las orquestas lucenses, que han tenido que guardar los instrumentos a la vista de que este verano no amenizarán fiesta alguna con su música.

«Están practicamente a cero. A pesar de que o protocolo da Xunta é sinxelo, as comisións de festas están tendo moitas presións por parte de concellos e da propia sociedade para que non se fagan, así que, salvo algún dúo nalgunha festiña puntual, o resto anulouse todo», explica Félix Cabodevila, agente de Musicalia.

En la provincia de Lugo un 25 de julio Félix calcula que podía organizar unas 20 o 25 verbenas, «a día de hoxe non hai nada, o sector está nunha crise total», y lo mismo sucede con el mes de agosto. Lo corrobora Francisco Pita, uno de los integrantes de la orquesta Acordes. «Anuláronnolo todo, a finais de febreiro tiñamos asinados 32 concertos, agora xa non queda nada», se lamenta.

Cando se levantou a prohibición tiñamos a esperanza de amañar un pouco a tempada, pero imposible» Francisco Pita

El coronavirus pilló a Acordes en plena preparación. Un año normal, comienzan la temporada en abril y la prolongan hasta octubre con entre 70 y 80 actuaciones entre medias. Para este 2020 las expectativas eran buenas y los 12 componentes de la formación lucense comenzaron a ensayar en febrero. Pero el covid-19 frenó los ensayos e impidió que arrancase la campaña. «Cando se levantou a prohibición tiñamos a esperanza de tentar amañar un pouco a tempada, e ata finais de xuño aínda aguantaron algunhas festas programadas, pero a semana pasada xa nos anularon o que quedaba pendente e agora só teríamos unha actuación en setembro en Asturias. Imos dar xa a tempada por acabada porque non podes empezar a preparar todo de novo para un único concerto. É imposible», lamenta Paco.

Un único concierto en septiembre que tampoco creen que vaya para delante es también lo que ha sobrevivido en la agenda de la orquesta Venezia. «Está todo parado, non tivemos ningún concerto, só temos un previsto para setembro e estamos agardando a que tamén o suspendan», reconoce Pablo Parra, uno de sus integrantes. «Aos poucos que queren facer festas, seguindo o protocolo da Xunta, póñenlles trabas nos Concellos, tentan convencelos para que non as fagan. E o mesmo pasa con moitos veciños», contextualiza.

Non tivemos ningún concerto, só hai un para setembro e estamos agardando tamén a que o suspendan» Pablo Parra

La orquesta Salsarena surgió en Mondoñedo hace seis años y en ella han depositado toda su ilusión y mucha inversión Vane Cabarcos y su pareja Enrique. Ellos, al igual que las otras 13 personas que desplegaba la orquesta en cada actuación, llevan prácticamente todo el año en blanco. «Cada ano podiamos facer entre 70 e 80 bolos. Este ano empezamos a traballar en xaneiro e o último que fixemos foi en febreiro en Bembibre, logo, foise anulando todo», explica la cantante.

La orquesta Salsarena, de Mondoñedo
La orquesta Salsarena, de Mondoñedo

Siete meses para facturar

Cada orquesta es un mundo, pero por regla general los integrantes de las formaciones tienen que hacer de hormigas durante el verano para sobrevivir en invierno. «Toca facturar en sete meses para vivir todo o ano», explica Paco, de Acordes, «así que este é un ano durísimo. Nós, por exemplo, non podemos entrar en ERTE, somos dous autónomos e os demais están en réxime xeral».

Para salir adelante están tirando de ahorros, pero lo que queda por delante es todavía muy largo e incierto. En el caso de Venezia, «nós somos unha orquestra pequena, ao longo do ano podemos facer unhas 50 ou 60 actuacións, así que o que máis, o que menos, vai buscando algún amaño a pesar de que os ingresos do verán son a fonte principal de ingresos para moitos. Hai quen dá clases de música en academias ou algún en coles, e temos un par de compoñentes que teñen outros traballos», explica Pablo.

Para a miña parella e para min a orquestra é a ilusión das nosas vidas, e mira como estamos» Vane Cabarcos

Todo parece poco en un sector que está preocupado por el presente, pero también por el futuro. «A situación é de incerteza total. Sabemos que este ano non imos traballar, pero o problema é que descoñecemos que pasará o próximo. Se nos din que imos poder traballar, poderíamos empezar a programar, a ensaiar para saír máis fortes, pero así non sabes nada», añade Vanesa, que reconoce que en su orquesta todo el mundo está buscando ya otras opciones para buscar ingresos, «o que pasa é que todos os sectores están igual de mal, é moi difícil».

Y a esa inseguridad se suma la morriña. Porque reconoce Vane que añoran el escenario. «Madre mía! Cando chega a fin de semana, á miña parella e a min fáltanos algo. A orquestra é a ilusión das nosas vidas, e mira como estamos». El covid no respeta ni cuentas ni ilusiones.

«Quiero ser optimista pero me dicen que me olvide de tocar este verano»

juan pedrouzo/ j. b.

El cantautor lalinense explica la difícil situación que vive por culpa de la pandemia del coronavirus

«No hay otro para bailar como Pachi, porque toca de todo». Los vecinos de Lalín y alrededores bien lo saben, tras escucharle durante más de cincuenta años actuando en fiestas y celebraciones. Con todo, el estado de alarma y las circunstancias provocadas por el covid-19 han obligado al icónico músico a tener que reducir al mínimo su actividad.

-Para alguien que se dedica a la música en directo, esta debió ser una situación difícil.

-Yo vivo de la música, siempre tengo mucho trabajo todos los años. Pero con el confinamiento jamás había estado tanto tiempo sin tocar desde que empecé mi carrera. Ni siquiera en invierno, que precisamente este año lo tuve bastante lleno. Y ahora que parecía que la cosa mejoraba, están anulando casi todas las fiestas.

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