Cierra Tobarix, la historia del juguete en la ciudad tras 70 años de vida

El gerente dice que el autónomo acribillado a impuestos no compite con Internet


lugo / la voz

Corren malos tiempos para los sueños e incluso para los juguetes. La globalización y crisis económica que ya está llegando aparejada al covid se han llevado por delante otra mítica tienda de la ciudad: Tobarix. El histórico negocio creado en 1950 en la ciudad ha puesto todos sus artículos en liquidación y durante este mes y el que viene espera acabar las existencias para bajar la persiana el 31 de agosto, justo en el año que cumple los 70 vida.

La mítica juguetería que durante 65 años estuvo en una esquina de la calle de las Dulcerías, y los últimos cinco se trasladó a la calle Progreso, pone fin a sus días. Su gerente, José Luis Figueiras, que lleva 24 años trabajando como autónomo al frente del negocio, asegura que ahora es muy duro y cambia de actividad, porque entre pagar impuestos, recibos, alquileres y mercancía, llegar a fin de mes es un suplicio: «Los márgenes son pequeños, y todo lo que nosotros ofrecemos también lo venden los propios fabricantes en Internet, con lo cual, y aunque tenemos tienda on line, juegas en desventaja y hay que trabajar muchos días y muchas horas para ganar lo que ya no compensa», dice el gerente de Tobarix. Recuerda que hay que estar de lunes a sábado todo el año -de lunes a domingo en diciembre- y que las vacaciones solo existen a cuenta del bolsillo de uno mismo. «La vida del autónomo es casi una estafa. Aquí todos los derechos son para el trabajador, y el autónomo está condenado a trabajar para que se lo lleven todo en impuestos. Si además tienes que competir con unos precios muy bajos y con toda la venta por Internet... yo estoy contento por cerrar ahora mismo. Con esto lo digo todo», asegura, tras advertir que cambia de trabajo y de actividad.

En cualquier caso, haber dirigido tantos años una tienda tan especial y haciendo lo que le gustaba, es una satisfacción vital que compensa muchos sacrificios.

«No hay que buscar responsables, esto se acaba y yo me voy contento»

Sobre la puerta de entrada de Tobarix en la calle Progreso, formando parte de la cartelería que anuncia la liquidación por cierre, el gerente puso un cartel que dice literalmente: “Cuanta razón—> menuda liquidación”. Y lo que podría parecer un simple mensaje publicitario para atraer al público, tiene una flecha que ya todo el mundo identifica con el logotipo de una multinacional del comercio on line. «No es ninguna crítica ni tiene ningún significado especial; solo anunciamos la liquidación», explica José Luis Figueiras con un tono neutro.

Pero la flecha curva se clava en el subconsciente al primer golpe de vista sin necesidad de ninguna acusación.

El gerente recuerda que muchas divisiones de la juguetería como el radiocontrol o el maquetismo ya casi no están en las tiendas y tienen sus sitios específicos. Otros mitos del juguete como Playmóbil dejan márgenes muy pequeños y además se venden en sus propias páginas a menor precio incluso que en la tienda, explica José Luis.

El comercio globalizado está poniendo fin a las tiendas donde los niños de las últimas décadas antes de Internet dejaron volar su imaginación.

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