«O Xistral es un lugar idóneo para desarrollar un turismo sostenible»

César Blanco, ingeniero que trabaja en el proyecto Life in Common Land, afirma que mantener trabajos habituales es básico contra la despoblación


VILALBA/ LA VOZ

Unas 5.000 hectáreas de terreno repartidas por el norte de la Terra Chá y por el sur de A Mariña -municipios de Abadín, Vilalba, Xermade, Muras, Ourol, Viveiro, Xove, Cervo, O Valadouro, Alfoz y Mondoñedo-, así como por parte de A Coruña -As Pontes-. Ese es el terreno que ocupa la Serra do Xistral, un territorio envuelto a menudo en nieblas y también, en cierto modo, tapado por la bruma del desconocimiento. César Blanco, ingeniero de Montes natural de Oia (Pontevedra), trabaja en el proyecto Life in Common Land, que busca la conservación de esa zona y que impulsa la Diputación de Lugo con la colaboración de la Universidade de Santgiago de Compostela (USC) y de la Universidade da Coruña (UDC). Una de las propuestas ideadas para la promoción ha sido la creación de una baraja didáctica, ideada por Blanco.

-¿Qué tiene de especial O Xistral si se compara esa zona con otras?

-Lo primero que se puede decir es que se trata de la gran sierra desconocida de Lugo. Eso en cierto modo deriva de la situación en que se encuentra, con los vientos que le entran desde el mar y con la humedad, que es muy importante. Todo ello implica que haya un ecosistema único a nivel nacional y europeo, y la Serra do Xistral está incluida en la Red Natura 2000 por sus ecosistemas. Dentro de esos ecosistemas hay elementos, los brezales y las turberas, en los que trabajamos en este proyecto. Las turberas de cobertor son las más importantes de España, y lo que nos planteamos en este proyecto es la conservación de ese hábitat, que en algunos lugares está en riesgo de desaparición.

-O Xistral es un lugar menos conocido que otros que se asocian con una naturaleza más o menos bien conservada. ¿Cuál puede ser la razón?

-Quizá esos ecosistemas de O Xistral no son los que más llaman la atención del visitante si se comparan con otros: con los grandes bosques, por ejemplo. También influyen las cuestiones meteorológicas. Pero sí es una zona muy interesante, no solo por los hábitats sino también por el manejo ganadero, que es indispensable. Las comunidades de montes son propietarias de mucho terreno, y sus actuaciones condicionan y matizan es hábitat.

-¿Puede concebirse la conservación de ese territorio sin la población?

-Esos hábitats dependen de que se mantengan esas actividades tradicionales.

-¿Es una ventaja que sea una zona menos conocida que otras para que se haya conservado mejor?

-Esos hábitats son muy sensibles; sobre todo los de turberas, que son muy húmedos. Es cierto que un entorno turístico puede afectar, pero un turismo controlado no tiene por qué comprometer la conservación de ese hábitat.

-¿Cómo se puede compaginar conservación del territorio y bienestar de la población en una zona como O Xistral?

-Quizá la clave sea fijar población con el mantenimiento de actividades tradicionales, que favorecen la sostenibilidad. En la Serra do Xistral se dan muchos servicios -alimentos, energía...-, así como otros, quizá intangibles: las turberas, por ejemplo, actúan como sumideros de carbono, con lo que eso supone de ventaja ambiental para evitar emisiones a la atmósfera.

-¿Qué turismo se puede desarrollar en O Xistral? ¿Cómo se debe desarrollar ese turismo?

-O Xistral es un lugar idóneo para desarrollar un turismo de naturaleza, sostenible: un turismo que sea sensible, no agresivo con el territorio. Debería irse más hacia un ecoturismo, un turismo relajado, que hacia un turismo agresivo.

-¿Es necesario o conveniente copiar lo que se ha aplicado en otros lugares más o menos similares?

-Deberían sentarse unas bases para trabajar. Aplicar lo de otros lugares es complicado. Sí sería interesante, por ejemplo, tener en cuenta las posibilidades de un turismo de observación de especies, que está teniendo tirón en otros sitios. En O Xistral, creo, hay riqueza de sobra para que se desarrolle.

 «Las comunidades de montes son protagonistas»

Una de las características de este proyecto es que se ha tenido en cuenta desde el primer momento el papel de las comunidades de montes, abundantes en la zona como en otras partes de Galicia «Las comunidades de montes son dueñas del terreno y son protagonistas. El programa -explica Blanco- tiene tres bases: las comunidades de montes, los hábitats y la conservación de los ecosistemas».

El desarrollo de la iniciativa se aplica teniendo en cuenta que los criterios por los que la Unión Europea concede ayudas no son los mismos que los de hace años. Sin perder de vista que las actividades de las comunidades, especialmente las relacionadas con el ganado de monte, resultan indispensables, conviene tener presente un cambio de mentalidad. «Ahora, más que pagar por territorio, lo que interesa es saber en qué situación se encuentran los hábitats. El objetivo es que el estado de conservación sea óptimo», sostiene Blanco.

Este técnico de la USC resume los nuevos criterios de la UE para la concesión de ayudas de conservación de una manera clara. «Una comunidad de montes maneja un territorio. Ya no se trata de decirle ‘cuanto más terreno tengas, más te voy a dar’, sino de conseguir que conserve bien el terreno», dice.

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