La ley de la niebla manda siempre en la A-8

El tramo de la transcantábrica de Lourenzá a Abadín está de nuevo cerrado por falta de visibilidad


VILALBA / LA VOZ

Si algo resulta habitual en el tramo de la A-8 cercano al alto do Fiouco, es la niebla. Puede haber tráfico habitual o circulación restringida por el estado de alarma, pero las brumas procedentes del cercano Cantábrico se hacen notar. En ese alto, perteneciente al municipio de A Pastoriza pero muy cerca del límite con Mondoñedo, la falta de visibilidad es frecuente entre primavera y otoño, como se comprueba una vez más en la mañana de este martes. La niebla ha obligado una vez más a cerrar al tráfico los 16 kilómetros que van de Arroxo (Lourenzá) a A Xesta (Abadín) y a desviar el tráfico por la carretera N-634.

En febrero se cumplieron cinco años de la inauguración de los tramos Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira, cuya apertura al tráfico permitió que se completase el trazado de la autovía por el norte peninsular. Pronto empezaron a notarse los problemas de falta de visibilidad cerca de O Fiouco (situado a 698 metros de altitud, la mayor de todo el recorrido de la A-8). El accidente en cadena ocurrido en julio del 2014 impuso la necesidad de buscar soluciones, que ya fueron anunciadas para ser probadas en la zona aunque están pendientes de ejecución.

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