A Fonsagrada se protege frente frente al coronavirus con sus voluntarias

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

LUGO

Un grupo de trece mujeres confeccionan en sus casas mascarillas que el Concello reparte a vecinos

17 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

«Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos», dice la canción de Quilapayun; para levantar estas semanas una muralla contra el coronavirus, en A Fonsagrada se dispone de 26 manos. El Concello ha iniciado el reparto de mascarillas, con la intención de dar una a cada habitante del municipio. Si se toma como referencia el Instituto Galego de Estatística (IGE) con datos del 1 de enero del 2019, el reparto, que ha empezado por la capital del municipio, necesitará 3.465 piezas para completarse.

Al alcalde, Carlos López, no le cabe duda de que se completará, porque cuenta con un grupo de voluntarias dedicadas a la tarea con su conocimiento y con su entusiasmo. Un total de 13 mujeres, que viven en la capital del municipio pero también en parroquias de la zona rural, se han puesto manos a la obra con sus respectivas máquinas de coser. Unas tienen negocios más o menos relacionados con la confección; otras se han entregado a la iniciativa por su voluntad de colaborar.

Al grupo de las primeras pertenece Conchita San Pedro, que tiene en el casco urbano una tienda de ropa y de arreglos, cerrada por el estado de alarma. En su casa, situada en la parroquia de San Pedro, empezó aprovechando el algodón de sábanas y de camisetas para elaborar mascarillas antes de recibir material del Concello. El hecho de estar familiarizada con el proceso no la lleva a decir que el trabajo de estos días sea pan comido. «Leva tempo», dice. Dedica varias horas diarias a la tarea, que requiere cortar, coser a máquina, poner alfileres, marcar pliegues y señalar los puntos por donde se meterá la goma de sujeción. De todos modos, su vocación no flaquea. «Paréceme que é necesario axudar. A ver se vale para algo», dice.

Del grupo de las segundas, las que colaboran con la medida llevadas por su altruismo, forma parte Chus Villalba, que vive en la parroquia de A Trapa. «Dá o seu traballo», afirma sobre el proceso, que combina con las tareas domésticas. También empezó usando algodón que tenía a mano antes de recibir material que entrega el Concello. Comenzó haciendo algunas en casa, las enseñó en un grupo con el que comparte actividades de manualidades, el alcalde se enteró y le propuso colaborar. «O meu único interese é axudar», explica.

Por su parte, el regidor subraya que el objetivo es lograr una mascarilla para cada vecino. A la entrega de las voluntarias se une la del equipo de fútbol local, que colabora con el Concello para empaquetar cada mascarilla en una bolsa. Hasta ahora, dice, se han confeccionado unas 2.000, y así se va supliendo la falta de material homologado que se nota en este municipio y en otros muchos lugares.

De todos modos, la sensación conseguida por la participación de estas mujeres triunfa sobre cualquier otro contratiempo, y López asegura que se merecen «agradecemento eterno».