Una pareja de artistas rusos traslada su taller de Moscú a Os Ancares

Alisa Smirnova y Pavel Yakushev se mudaron hace seis meses y quieren llevar su arte por las aldeas de Lugo


Lugo / La Voz

Desde hace algunos meses, Alisa Smirnova y Pavel Yakushev viven en Louxas, una pequeña aldea de Os Ancares. Llegaron en diciembre de Moscú y son una pareja de artistas con inquietudes similares, pero al mismo tiempo, con personalidades y gustos muy diferentes. Alisa hace pintura clásica y, además, es modelo. Pavel es artista del metal desde que tenía 13 años.

«Vivíamos en Moscú, pero nos resultaba difícil hacer el tipo de arte que hacemos por la mentalidad que hay allí. No podíamos sobrevivir como artistas, también un poco por la situación política», cuenta Pavel. Y es que esta pareja de rusos decidió mudarse a una de las aldeas de la montaña de Lugo sin tener ningún tipo de nexo ni conocimiento de la zona. Todo empezó cuando un herrero los visitó en su casa de Moscú. «Nos entraron ganas de viajar por Europa y España, y eso hicimos. Estuvimos en Bilbao y nos fascinó. Descubrimos que aquí la mentalidad es completamente distinta», cuentan Alisa y Pavel.

Después, de Bilbao viajaron a Austria en una ruta por distintos museos, aprendiendo y disfrutando del arte de amigos y conocidos. «Fue en Austria donde entendimos que queríamos volver a España» y fue entonces cuando esta pareja de rusos regresó al país, sin tener aun claro dónde quería asentarse. Pero mientras, volvieron a Rusia y sintieron «el contraste de mentalidad». Galicia les pareció, en primera instancia, un sitio apetecible, por lo que compraron una furgoneta, metieron dentro todo su equipaje y pusieron rumbo a un nuevo hogar cuyo destino aun era un misterio. Tenían un amigo en Asturias, y poco a poco, el destino los llevó hasta Louxas, una aldea de Os Ancares a 20 kilómetros de Navia de Suarna.

Un regalo de la naturaleza

Decidieron alquilar una casa en el campo, en la que viven actualmente, al considerar que solo la naturaleza les podía regalar un poco de esa paz, que es la base de la inspiración artística. Ahora, la rutina de Alisa y Pavel está marcada por la hora del café y es que, como buena aldea del interior, los dos explican que los vecinos los han acogido con un gran cariño y respeto. Eso sí, aun están practicando el castellano y se desenvuelven más bien en inglés. Para comunicarse con los otros residentes, un niño pequeño de apenas seis años hace de intérprete y traductor.

«Aquí estaremos al menos cuatro años, que es lo que necesitamos para conocer y entender cómo funciona la vida en este lugar», explica esta pareja y es que en apenas tres meses ya se han adaptado al transcurrir de la vida en la provincia lucense.

Pero no se puede olvidar que los dos son artistas, y tienen sus talleres en su casa de Louxas. Pavel trabaja en la forja y Alisa pinta en un pequeño cuarto de la casa, que a la vez es su habitación propia, un lugar con vistas al campo que le proporciona la inspiración necesaria para pintar. De momento, ya están preparando una exposición en La Ferretería, un local lucense que acoge muestras de diversos artistas.

«Yo hago pequeñas piezas de hierro», cuenta Pavel. En Rusia, Alisa hizo grandes murales que adornan distintos edificios de Moscú y ahora, también quiere recuperar aquí su vocación de modelo. De formación, ella es filóloga y él, profesor de pintura. Los dos han decidido trasladar su trabajo a este lugar tan alejado y, a la vez, «muy mágico». «Nos conocimos cuando Alisa era fotógrafa, que vino a hacerme una sesión, después nos enamoramos y nos casamos», añade esta pareja.

Pero lo mejor de la vida en Louxas es el paisaje y la paz que desprende: «Todas las mañanas nos asomamos al balcón y disfrutamos de un paisaje distinto, aquí encontramos la justa medida entre el trabajo y el placer», explican los dos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

Una pareja de artistas rusos traslada su taller de Moscú a Os Ancares