Las fracturas de cadera suponen en el HULA casi 500 ingresos al año

Vilalba acogió una sesión del ciclo de Charlas Saludables


vilalba / la voz

Entre 450 y 500 ingresos al año en el HULA por fracturas de cadera. Esa es la cifra que registra el Hospital Universitario Lucus Augusti y que aportó este jeuves por la noche, en Vilalba, el médico David Rubal, perteneciente al área de Medicina Interna. La Casa da Cultura de la capital chairega acogió una sesión del ciclo de Charlas Saludables, que organiza el área sanitaria del Sergas en colaboración con La Voz de Galicia.

Su sesión llevaba por título «Caídas y fracturas. ¿Se pueden prevenir?», y sobre los hechos, las caídas, y las circunstancias que van junto con ellas, las fracturas, giró una charla concebida como explicación y como diálogo con los asistentes. Que las fracturas de cadera van a más en los últimos tiempos es algo que parece inevitable si esas lesiones son propias de la edad más o menos avanzada y si el envejecimiento demográfico es un hecho.

 La edad y complicaciones que puede producir -enfermedades neurológicas, pérdida de vista o de oído- o que van relacionadas -consumo de fármacos, que pueden reducir la capacidad de reacción- acaban siendo causas de esas lesiones, igual que ciertas circunstancias domésticas. Esos detalles, aparentemente irrelevantes, también resultan importantes, como manifestó David Rubal.

Una incorrecta altura de la cama o un mal calzado -unas zapatillas de andar por casa abiertas por detrás, por ejemplo- acaban por ser también causa de caídas., Contusiones, traumatismos y fracturas son consecuencias de esas caídas. La caída suele ser resultado de una pérdida de masa debido a la que el hueso termina por romperse.

La edad supone una de las principales causas de masa ósea, aunque no la única. Una alimentación escasa en calcio y en proteínas, el consumo de alcohol y de tabaco y una vida sedentaria también influyen en esas fracturas, cuyas consecuencias, por otro lado, van más allá de un ingreso hospitalario.

Dolor que queda luego en el paciente, reducción de la esperanza de vida y pérdida de capacidades -una persona válida puede pasar a dependiente y una dependiente puede convertirse en gran dependiente- son secuelas de esas fracturas, que no siempre son las únicas. De hecho, como explicó el David Rubal, tras el alta hospitalaria suele iniciarse un tratamiento para prevenir una segunda. Someterse a chequeos periódicos, usar un calzado adecuado, tener una iluminación correcta en casa e instalar barandillas son algunas decisiones correctas en ese sentido.

 Una alimentación en la que estén presentes los huevos, el salmón, las sardinas, la coliflor y la leche y sus derivados viene a ser una eficaz estrategia. De todos modos, en la caídas, como recalcó el doctor Rubal anoche, puede haber detrás una patología. Lo que no hay, en cambio, es un predominio de unas épocas del año frente a otras, por lo que la idea de que el invierno puede entrañar más riesgo que el verano queda descartada.

Sí parece claro, en cambio, que gran parte las caídas son nocturnas, pues los ingresos tienen lugar en la madrugada o en las primeras horas de la mañana.

Llevar prendas de manga corta o tomar productos con calcio añadido son detalles favorables

El sol, como fuente de vitamina D, es un eficaz aliado de los huesos. Para ello, no solo hace falta ir a la orilla del mar o de un río y tumbarse sino que otras conductas, posibles en días de trabajo en la vida cotidiana, son igualmente eficaces. Así, expuso David Rubal, llevar prendas de manga corta resulta indicado.

Ese asunto fue explicado en la parte final de la charla, en la que el ponente aclaró dudas o expuso respuestas a preguntas del público. Los asistentes también se interesaron por el consumo de productos lácteos y de otros que llevan calcio: sobre los primeros, el conferenciante dijo que los desnatados o semidesnatados solo tenían menos grasa, no menos contenido de calcio, por lo que su consumo no varía su valor en este apartado; en cuanto a los segundos, dijo que, por ejemplo, la leche enriquecida no tenía por qué ser perjudicial.

También admitió, como explicó un asistente, que unas aceras con un colorido uniforme en las calles podían resultar más cómodas y más seguras para la población mayor y reducir así el riesgo de caídas.

Las caídas, una causa de muertes solamente superada por los accidentes 

El movimiento que lleva a una persona al suelo contra su voluntad es una caída. Así lo expuso ayer el médico David Rubal, que destacó la gran presencia de esas circunstancias en la vida actual: son, dijo, la segunda causa de fallecimientos, solo por detrás de los accidentes. Dos grupos de edad son los implicados en esas circunstancias, los más jóvenes y los mayores.

Los primeros acaban superando ese riesgo a medida que van creciendo, algo que no ocurre en los segundos, lo que obliga a tomar medidas. Para recalcar la importancia de la prevención y de los cuidados, el conferenciante afirmó que las dos terceras partes de las personas que sufren una caída tienen riesgo de caer de nuevo en los seis meses siguientes.

Aunque la gente mayor es la que, por lo general, más acude al médico, Rubal manifestó que no siempre se daba importancia a las caídas y que alrededor de la mitad quedaban sin ser comunicadas al profesional de cabecera. Por otro lado, recordó que ese problema afectaba tanto a la gente mayor en sus casas como en residencias.

Los dormitorios, los baños o las cocinas son los lugares donde se dan esas situaciones, así como las escaleras. La prevención es una cuestión básica, a la que el médico dedicó gran parte de la charla. En ese sentido, destacó que alrededor de la décima parte de las caídas en escaleras se producen en los primeros escalones. Factores personales, ambientales o circunstanciales son los desencadenantes.

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