Una visita a los mejores robles de Os Ancares

Estas especies de caducifolias son una buena disculpa para visitar el otoño en la más alta montaña lucense


becerreá

Va a hacer un año que murió O Caroco, una de las dos árbores senlleiras que adornaban la praza do Campo de Quindous, en Cervantes. Aquella gran nevada tempranera del otoño de 2018 sorprendió a los árboles de la montaña todavía con hojas y las ramas del roble monumental no pudieron soportar el peso de la nieve que se acumuló en su copa. Sin O Caroco, quedan en los concellos de Os Ancares cuatro ejemplares incluidos en el catálogo galego de árbores senlleiras: el otro carballo en la praza do Campo, dos más en el bosque de Cabanavella (Cervantes), y un pradairo (arce) en Vilarpandín (Navia de Suarna).

Curiosamente entre los carballos protegidos, encontramos las tres especies de roble más características en Galicia. Los dos robles del bosque de Cabanavella, en las proximidades del pico Tres Bispos, son del tipo Quercus robur, el más común de los carballos que se da en zonas de clima atlántico, todo tipo de suelos y cotas de hasta mil metros. Es la especie de Quercus más robusta y puede alcanzar hasta los cuarenta metros de altura con troncos de gran diámetro; el moribundo Caroco pertenece de la especie Quercus petraea, conocida también como roble albar ou carballo albariño; aunque es una especie menos robusta que el carballo común, O Caroco tenía

20 metros de altura y más de seis metros de diámetro. El otro roble

catalogado de Quindous es una rebola, muy abundante en la montaña, de nombre científico Quercus pyrenaica. Es la más pequeña de todas las especies de roble, muy menuda cuando aparece en cotas elevadas, ya que puede hallarse en altitudes de hasta 1.600 metros.

El pradairo de Vilarpandín, de nombre científico Hacer pseudoplátanus, es la única especie protegida en Os Ancares que no es un roble. Es un árbol fácil de reconocer por su hoja de cinco lóbulos que también es el símbolo de Canadá y aparece en su bandera. Sin embargo, la especie gallega no adopta en otoño el característico color rojizo que podemos ver en la bandera del país norteamericano.

INICIO DE LA RUTA

El itinerario que une los árboles monumentales de Os Ancares dibuja una hermosa ruta por el otoño en la montaña, entre la localidad de Navia de Suarna y el Albergue de Campa de Fieiró. Son unos 40 kilómetros para

recorrer en coche. Saliendo de A Pobra en dirección sur-este, en poco más de dos kilómetros llegaremos a Vilarpandín, en cuya iglesia podemos admirar el monumental pradairo, el primero de los árboles catalogados. Continuamos conduciendo y en unos diez kms alcanzamos el valle del río Ser y al poco tomamos el desvío hacia Quindous. En a praza do Campo de esta aldea están los restos de O Caroco y la rebola catalogada como parte de un conjunto de más carballos que hacen única la plaza.

Alto de Sete Carballos

Continuamos hacia el alto de Sete Carballos desde donde tomaremos hacia a Degrada y a la Campa de Fieiró, donde están el Albergue, actualmente cerrad, y el aula de naturaleza. Merece la pena reparar en el edificio del

Albergue, actualmente cerrardo.

Si se llega con tiempo, y se dispone de un nivel medio de condición física, desde la Campa de Fieiró merece la pena caminar hasta Cabanavella para ver las árbores senlleiras situadas entre otras caducifolias. Son unos 9

kilómetros ida y vuelta por una cómoda pista de tierra que sale del albergue.

Después de un kilómetro se toma la pista de la derecha que desciende a Cabanavella, donde había un antiguo aserradero. Aunque la pista es ancha y la distancia no es mucha, hay que tener en cuenta que la vuelta es cuesta

arriba.

El catálogo gallego solo recoge 11 árbores senlleiras en la Montaña Oriental. Tan sólo cinco árboles monumentales en Os Ancares y once en el conjunto de la Montaña Oriental lucense, que incluye A Fonsagrada y O Courel, para

un total de 157 en las cuatro provincias gallegas. El catálogo quiere reconocer y proteger como monumentos naturales a árboles que destacan por su tamaño, valor estético, relevancia cultural o histórica, rareza en su zona o situación en los límites de distribución natural de la especie. Los

árboles monumentales de la montaña lucense constituyen el 8% del total de árbores senlleiras registradas en Galicia. No hace falta ir al monte para comprobar que son números desproporcionados y que no están todos los que son. Además, el catálogo recoge también 38 formaciones senlleiras en Galicia, sin que figuren entre estas el Acieñeiral de Cruzul, el Souto de Agüeira, los hayedos de A Pintinidoira y A Marronda, ni ninguno de los

bosques de acebos de Ancares.

Registro de árboles

En la web de la Xunta pueden consultarse los procedimientos para solicitar el registro de árboles y formaciones. Han de ser, entre otros, propietarios, la administración pública o asociaciones que tengan como fin la protección de la naturaleza.

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