El ingreso en el hospital del alcalde de Monterroso complica más el gobierno

Antonio Gato es el único concejal que tiene mando mientras el resto de concejales siguen a la espera


lugo / la voz

La situación política que vive Monterroso si ya de por sí era complicada esta semana ha vivido un nuevo episodio al tener que ser ingresado en el hospital su alcalde, Antonio Gato. Pero lo que debería de ser una situación de normalidad, una baja laboral temporal de un regidor, en el caso de Monterroso pasa a ser excepcional ya que es el único de los once ediles de la corporación que tiene las atribuciones de gobierno. Aunque sus tres compañeros de lista, Independientes por Monterroso, fueron nombrados tenientes de alcalde, estos no tienen competencias y no pueden firmar ningún documento para que la administración municipal siga hacia adelante.

El pasado martes se celebró el pleno para la asignación de las mesas electorales del 10 de noviembre, y Gato firmó un decreto en el cual habilitaba al primer teniente de alcalde, Luis Mariño, para presidir la sesión, pero una vez terminada esta el edil ya volvía a decaer de sus funciones.

El veterano político monterrosino se recupera de un problema vascular en el HULA, desde donde gracias a la firma electrónica puede gestionar las acciones de gobierno más básicas y evitar así que se paralice la administración. Gato, que se encuentra ingresado en el servicio de Cardioloxía, confía en poder regresar cuanto antes a su despacho y dirigir de nuevo personalmente el Concello. Mientras, el resto de formaciones de la corporación continúa igual que antes del ingreso hospitalario de Gato, en espera. PP y PSOE tienen tres concejales cada uno y Compromiso por Galicia, uno.

Las variables políticas están abiertas. Para algunos, es casi imposible que Gato pueda mantener el gobierno municipal en solitario. Dicen que en algún momento se tendrán que pactar los presupuestos, además de atender todas las obligaciones del cargo, con lo que o se integran en su gobierno sus tres compañeros de partido o estos se marchan al grupo de no adscritos y presentan una moción de censura. Gato ya anunció que su intención es seguir gobernando con decretos.

Al parecer, los tres ediles de la lista de Gato (Mariño, Germán Vázquez y Rocío Seijas) de momento no tienen intención de marcharse del partido, aunque votan en sentido contrario al alcalde en los plenos y carecen de mando de gobierno. Si los tres decidiesen pasarse al grupo de no adscritos, la moción de censura sería más cara, ya que al haber pertenecido al partido de gobierno del alcalde, la mayoría absoluta no sería de 6 ediles, sino que se necesitarían 9, justo los que suman con PP y PSOE.

La otra variable es que socialistas y populares se unan y presenten una moción de censura, pero este escenario, a un año de elecciones autonómicas, es casi imposible. Las direcciones de ambos partidos tendrían que pactar un acuerdo casi inédito en España para repartirse la alcaldía entre ambos durante el mandato.

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