Los tesoros ocultos del San Froilán

La feria de antigüedades ofrece piezas que sorprenden al público de todas las edades


lugo / la voz

TEl San Froilán es una fiesta popular, respetuosa con las tradiciones y con mucha historia, por lo que se trata del certamen perfecto para contar en su programa con un espacio importante para las antigüedades.

Los organizadores de los festejos decidieron hace más de un lustro que había que buscarle un lugar al sector de los anticuarios, con gran raigambre en la ciudad, y determinaron poner en marcha la Feria de antigüedades y coleccionismo, que ocupa la práctica totalidad de la Rúa da Raíña y que ayer fue una de las primeras ofertas de ocio que abrió sus puertas al público. La excelente ubicación y la calidad de la mayoría de piezas que ofrecen los participantes en el certamen originó que desde primera hora los cerca de quince puestos estuvieran repletos de público.

Los participantes son en su práctica totalidad anticuarios de toda Galicia de los que acuden a la Praza de Abastos una vez al mes más participar en la feria mensual dedicada a la venta de trocitos de historia.

La mayoría de asistentes participan desde la primera edición y no ocultan que para ellos las fiestas patronales, siempre y cuando el tiempo ayude, son las mejores de la temporada. «La verdad es que son las que nos generan un mayor volumen de ventas, bastante por encima, incluso, del Arde Lucus. Para nosotros son muy buenas», explicó uno de los empresarios que acude a esta cita desde la primera edición y por lo tanto conoce a la perfección la respuesta de la gente.

Las personas que durante estos días quieran sumergirse en la historia y conocer no solo utensilios que se utilizaban hace más de un siglo, sino recordar en el caso de los más maduritos y los de mediana edad objetos cotidianos de su infancia. Podrán hojear, o mejor aún adquirir, las antiguas enciclopedias escolares, libros de todo tipo, como Sempre en Galiza de Castelao, discos de vinilo de intérpretes que marcaron una época, aperos de labranza o piezas con las que trabajaban los artesanos, como todo tipo de útiles de carpintería antes de que llegaran los taladros y las sierras eléctricas.

La cara de asombro de los adultos al encontrarse con piezas de su pasado que pensaban que ya no existían o la de los niños cuando se encuentran con utensilios que de cuya existencia no tenían noticia resulta digna de ver y confirma la calidad de las piezas que exhiben los participantes en el certamen y su buen estado de conservación.

Los amantes de las piezas más antiguas también se sorprenderán con algunos hallazgos como porcelanas de la Inglaterra victoriana o piezas muy antiguas y espectaculares de cristal de Bohemia, que son solo algunos de los tesoros de un certamen al que merece mucho la pena dedicarle un hueco importante dentro de los festejos. Es un excelente oportunidad de sumergirse en la historia, también en la de las propias fiestas, ya que entre las publicaciones también existen programas antiguas de un San Froilán que mantiene su esencia.

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