«Para a xuventude de Xermade, Endesa era unha válvula de escape»

Xosé Manuel Felpeto fue uno de los muchos xermadinos que trabajaron en As Pontes


VILALBA / LA VOZ

Los setenta fueron años en los que As Pontes funcionó como un potente imán. La actividad económica relacionada había empezado antes, con la Empresa Nacional Calvo Sotelo aprovechando el mineral de la zona; pero la ampliación de la central incrementó los puestos de trabajo, ya durante las obras, y el radio de influencia. En un municipio como Xermade, limítrofe con As Pontes, esas circunstancias equivalieron a la aparición de nuevas oportunidades.

«Para a xuventude que había daquela, e había moita, Endesa era unha válvula de escape». Así lo recuerda Xosé Manuel Felpeto, que encontró trabajo en As Pontes y que ahora lleva varios años prejubilado de Endesa. «O 70 % ou o 75 % da xente nova de Xermade traballaba alí», afirma. Agrega que entonces, con los sueldos como evidente reclamo, a As Pontes acudieron muchos que luego, tras el montaje de las instalaciones, se incorporaron a la plantilla de Endesa o de empresas auxiliares.

Natural de la parroquia de Cabreiros, en donde preside una dinámica asociación vecinal, Felpeto explica que la actividad ganadera no competía con lo que ofrecía Endesa: hubo gente que se quedó en el lugar de origen y afrontó una indispensable modernización de las explotaciones, pero, agrega, «foi a minoría».

Como otros muchos, opina que la repercusión de la situación de la central rebasa el ámbito de Asa Pontes. «Non falo só de Ferrolterra; falo do Eume, falo da Terra Chá...», dice. Su diagnóstico sobre el futuro es más bien pesimista: «Ten mala pinta», asegura.

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