Adolfo Vázquez, el tío de Calvo Sotelo que inició en Uruguay el socialismo y la masonería

Había nacido en Ferrol en 1869 y abandonó la carrera militar por periodismo


Adolfo Vázquez Gómez fundó la primera Logia Masónica y el Partido Socialista del Uruguay. Fue periodista, escritor, educador, activista. Era un tipo de carácter y personalidad, algo bohemio y aventurero. Tanto, que Rosario, su hermana -y abuela de Leopoldo Calvo Sotelo, el segundo Presidente de la Democracia Española- lo tildaba de «una oveja descarriada».

Había nacido en Ferrol en 1869. Tras estudiar el bachillerato en Lugo, por influencia de su padre, Manuel María Vázquez, un coronel que intervino en la guerra de Cuba, inició la carrera militar pero pronto la abandonó por el periodismo. A los 15 años era redactor de El Regional de Lugo y colaborador de Galicia Moderna de La Habana, La República de Madrid y El Combate de Barcelona, y a los 16, dirigía Galicia Liberal de Santiago. Su precocidad era grande y, al cumplir los 17 años, se afilió al Partido Republicano Federal y se implicó en el pronunciamiento de 1886 del general Manuel Villacampa ?natural de Betanzos- para implantar la República tras morir Alfonso XII y acceder al trono su esposa, la Reina Regente Mª Cristina. Pero el golpe fracasó y hubo de exiliarse en Portugal.

Allí prosiguió su oposición a la monarquía desde sus colaboraciones en prensa. Luego vivió en Francia, fue amnistiado tres años después y regresó a Betanzos, donde vivían sus padres. Colaboró con varios medios, presidió el Ateneo Obrero, el Centro Republicano y el Orfeón Eslava y se enamoró de Emilia Porto, hija de un médico masón. Quería casarse con ella pero se negó a abjurar de sus ideas para poder hacerlo, como le exigía el Arzobispo de Santiago. Así que emigró de nuevo, esta vez a Buenos Aires donde vivía su amigo, el insigne periodista lugués Manuel Castro López. Le había encontrado trabajo como redactor de un periódico. Pero no le fue bien y en 1893 marchó a Montevideo donde vivió hasta 1904.

Un bala perdida

En su etapa uruguaya, Adolfo Vázquez organizó la masonería -fue Gran Maestro de la logia Estrella de Oriente-, fundó el Partido Socialista y presidió la Asociación Liberal de Socorro Mutuo en Paysandú. Al tiempo, impartía conferencias por Europa y América y publicaba libros sobre la masonería, la Educación, el socialismo, el librepensamiento, etc. De vuelta en Buenos Aires, fue catedrático de Educación y director en 1924 de la revista Céltiga que luego dirigirían Picallo, Blanco Amor y el ribadense Eliseo Pulpeiro.

Adolfo Vázquez murió en 1950 en Montevideo y su nombre estuvo en el olvido largo tiempo. Hasta que un día, su sobrino-nieto, Leopoldo Calvo Sotelo, compró en una librería de viejo de Buenos Aires uno de sus libros y descubrió la gran personalidad y trayectoria de aquel tío del que nada sabía, que estaba silenciado y a quién su abuela calificaba de «bala perdida».

Años después, en 2003, ese sobrino -que ya había sido Presidente del Gobierno- definió en su libro Pláticas de Familia a su tío como «un republicano cabal y un hombre de ideas» que «fue el primero de mis antepasados que alcanzó notoriedad pública».

Una familia campesina de Guntín a la que se consideraba acomodada

Leopoldo Calvo Sotelo y Bustelo fue intelectual de primer nivel y un político honrado y excepcional al que el escaso tiempo de permanencia en el cargo ?de febrero de 1981 a diciembre de 1982- le impidió desarrollar una obra acorde con su extraordinario nivel. Aunque nació en Madrid en 1926, era gallego, hijo de Mercedes Bustelo Márquez y de Leopoldo Calvo Sotelo, letrado del Consejo de Estado, natural de Tuy, que conoció a su mujer mientras veraneaba en Ribadeo y que murió cuando su hijo tenía 7 años.

Tres de sus cuatro abuelos también lo eran y el otro, casi. Los paternos fueron Pedro Calvo Camina, palentino, juez de Castropol, y Eloísa Sotelo Lafuente, de Ribadeo. Y los maternos, Ramón Bustelo González ?heredero de la Banca Bengoechea y diputado liberal por Ribadeo de 1901 a 1923- y Rosario Vázquez Gómez, hermana de Adolfo, el díscolo…

A Adolfo Vázquez, su osada juventud, su masonería y sus tesis revolucionarias, anticlericales y federalistas, lo llevaron al destierro, por orden del Arzobispo de Santiago, antes incluso de concluir sus estudios en la ciudad. Los Vázquez ya conocían la emigración pues su padre, que servía al Ejército en Puerto Rico, los reunía con él, en ocasiones, siendo niños porque debido a la guerra pasaba largos períodos de tiempo sin poder venir a España. Adolfo y su hermana Rosario eran nietos de una familia campesina de Guntín (Lugo) a los que -según escribió Calvo Sotelo- «se les consideraba acomodados porque tenían cinco vacas en vez de dos».

Un presidio en Puerto Rico y muchas andanzas no documentadas

Manuel María Vázquez, el padre de Adolfo, era director del presidio de San Juan de Puerto Rico. Vivía en la planta alta del propio edificio penitenciario. Y su hijo recordaría, muchos años después, que allí nació su rebeldía y su radical conciencia política: al contemplar desde los balcones que daban al patio de la cárcel las difíciles y a veces inhumanas condiciones de vida de los penados…

Fuese como fuese, toda la vida de Adolfo Vázquez estuvo ligada a la defensa de las minorías, los desfavorecidos, la masonería, el socialismo y la lucha por la República. Durante la guerra civil de 1936, por ejemplo, se desplazó por América y el sur de Argentina dando charlas y mítines para recaudar fondos para el ejército republicano.

 Carta de 1901

Calvo Sotelo -una vez que descubrió en Buenos Aires la figura de su tío-abuelo- se preocupó por investigar su vida y obra. En el archivo de su abuelo ribadense, Ramón Bustelo, encontró una carta, fechada en 1901, del Duque de Almodóvar del Rio -a la sazón Ministro de Estado en el gobierno de Sagasta- que daba respuesta a otra del propio Bustelo en la que se interesaba por su cuñado Adolfo, encarcelado en un lugar que no se citaba. En la misiva, el Ministro le informaba que no sabía dónde estaba ni conocía las causas de su prisión… Calvo Sotelo concluyó sus pesquisas en 1913, cuando Adolfo Vázquez estaba en Madrid, pero, a partir de esa fecha, «no se pudo documentar sus andanzas».

En todo caso, destaca que él fue el primer miembro de su familia que logró notoriedad pública por sus incursiones y actitudes políticas. Una familia que, por parte de madre (los Bustelo) estuvo relacionada con burgueses como los Álvarez Cascos, los Del Pino o los reformistas y liberales Azcárate, pero también con socialistas como Fernando Morán o Mercedes Cabrera. Por parte de padre, los Calvo Sotelo de Tuy sufrieron en carne propia el asesinato de su tío monárquico, José, durante la 2ª República.

martinfvizoso@gmail.com

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