Continúan las protestas por las obras en el colegio de Casás

Anpa y representantes del consejo presentan nuevas quejas


lugo / la voz

Representantes de los padres y madres del consejo y de la Junta Directiva del ANPA del Centro de Educación Infantil y Primaria Casás expresan a través de un escrito su decepción ante lo que definen como un «total desinterés de la administración con la comunidad educativa» puesto que, explica, la Xunta no ha respondido aún al escrito que presentaron durante los primeros días de clase y con motivo de las obras en el colegio, que empezaron con un mes de retraso.

«Hemos tenido contacto con representantes de varios partidos políticos y hemos conseguido que la situación del centro se traslade al Parlamento de Galicia, aunque la conselleira insista con que el centro se encuentra en condiciones idóneas para dar clase», explican los padres y madres de alumnos del Casás, que recomiendan echarle un vistazo al centro para comprobar las condiciones exactas en las que se encuentra.

Los representantes también aseguran que visitaron ayer el centro para ver cómo estaba y que, aunque notan una cierta mejoría en el interior de las aulas esto se debe en su mayoría al esfuerzo de los docentes y del equipo directivo. Sin embargo, cuentan que sigue habiendo mucho polvo y suciedad, algo que podría afectar a los niños alérgicos o asmáticos.

La lentitud de las obras

«Nos continúa preocupando la lentitud con que avanza la obra, lo que hace pensar que se demorará más allá de la fecha prevista en septiembre», cuentan en un comunicado.

Esta primera semana de clase han acudido a las aulas la mitad de los alumnos y, desde el centro y el ANPA, no descartan nuevas movilizaciones si la situación se prolonga en el tiempo.

Además, aseguran que pronto presentarán un nuevo escrito ante la Xunta para conocer con exactitud la fecha final de las obras y para solicitar la contratación de más personal. También piden que se garantice la seguridad en el centro y que las revisiones sean continuas. El equipo directivo se reunirá con las familias para explicarles la situación.

El primer día de clase, los representantes de los padres en el consejo escolar recomendaron a las familias que no enviasen a sus niños a clase. Por ello realizaron una protesta simbólica ante el centro el primer día.

Las obras en el colegio debían haber comenzado el día uno de julio. Sin embargo, empezaron el ocho de agosto. La situación derivó en la habilitación de un plan complementario de seguridad para los 500 alumnos del centro, pero los padres consideran que esto no es una garantía y recuerdan que hay pequeños con necesidades especiales.

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