La planta del Lucus Augusti cuyos pacientes están en su casa

La unidad de hospitalización a domicilio del HULA atiende a 40 enfermos


LUGO / LA VOZ

Fue en junio de 1996 cuando la unidad de hospitalización a domicilio comenzó a funcionar en el hospital de Lugo. Desde entonces han sido muchos los pacientes que han recibido en su casa asistencia de carácter hospitalaria. Pacientes y médicos avalan esta atención al entender que sitúa al enfermo en el centro del sistema. Convierte en más humanizada la asistencia.

Cuidados en casa

«La hospitalización a domicilio es un alternativa asistencial que pretende prestar atención sanitaria, cuidados de médicos y de enfermería, y tratamiento de rasgo hospitalario, en el domicilio del paciente», describe Arantxa García Martínez, jefa de servicio de hospitalización a domicilio y cuidados paliativos del HULA. «Atendemos a pacientes que exceden el ámbito de atención primaria y que, de no existir nuestro servicio, deberían estar en el hospital», prosigue.

Cuatro tipos de pacientes

Hay cuatro tipos de pacientes susceptibles de ser tratados dentro del HADO, la unidad de hospitalización domiciliaria. «El paciente con una patología aguda que necesita un tratamiento de uso hospitalario, pero que puede recibirlo en su domicilio. El paciente quirúrgico que ha presentado complicaciones y en cuyo caso se acortan estancias, pero necesita curas complejas durante un tiempo, y primaria no puede asumirlas. Luego están también los pacientes con patologías crónicas en fases de descompensación. Aquí estamos intentado trabajar en coordinación con medicina interna y geriatría con el fin de que estas descompensaciones puedan tratarse en domicilio en la medida de lo posible para evitar que el paciente tenga que estar viniendo constantemente al hospital. Y luego está otro grupo fundamental, que es el de cuidados paliativos con síntomas complejos», indica Arantxa.

Treinta visitas al día

En la actualidad la unidad de HADO del HULA atiende un máximo de 30 visitas al día y cubre a 40 pacientes en total, ya que no todos deben visitarse a diario. En la práctica es un poquito más que una planta hospitalaria. Los pacientes que entran en la unidad cumplen varios requisitos. El primero y fundamental es que tengan un cuidador. Además, es un programa voluntario y debe encajar en los horarios del servicio. «Es necesario que el tratamiento que necesita se pueda adaptar a nuestra función y horario, que es de 8 de la mañana a 8 de la tarde». Además, tiene que encajar en los criterios geográficos, es decir, que resida en el área de cobertura de la unidad. «Este es ahora nuestro mayor punto débil, porque solo cubre el 54 % de la población del área del HULA, lo que supone que es un servicio no equitativo. Y por eso estamos peleando ahora mismo», abunda la jefa de servicio.

EL CRECIMIENTO

Siete municipios atendidos

En sus comienzos, hace 23 años, el servicio funcionaba con dos médicos y dos enfermeras y atendía exclusivamente en el municipio de Lugo. Hoy, y tras sucesivas ampliaciones, la unidad cuenta con cinco médicos, ocho enfermeras, y su ámbito de cobertura también ha ido a más. Cubre Lugo, Outeiro de Rei, Castro de Rei, Rábade, Castroverde, O Corgo y Guntín. Ahora están a la espera de ver si el nuevo plan HADO les permite ampliar el servicio.

«Atender al paciente en el lugar en el que él quiere estar es muy gratificante»

Cinco médicos y ocho enfermeras integran la unidad de HADO del HULA. A la hora de repartir las tareas, un doctor se queda el hospital y se dedica a la valoración de los pacientes, mientras los demás salen del centro. Por las mañanas en la calle se reparten cuatro equipos de médico y enfermera, y también hay una enfermera que va sola a visitar a aquellos enfermos que ese día no tienen que ver los doctores. Luego, por la tarde trabajan dos enfermeras más. «Nuestra cobertura de enfermería es los 365 días del año y la médica, de lunes a sábado. Los domingos y los festivos los cubre el 061», explica la doctora García Martínez.

La jefa de servicio lleva años trabajando en una unidad que hoy avalan los propios profesionales de la medicina. «Cuando empezamos éramos médicos jóvenes y nos daba un poquito de miedo, nos asustaba llevar en domicilio pacientes con complejidad hospitalaria, pero con el tiempo hemos ido aprendiendo y ahora lo que vemos es que en el domicilio, cuando hay unos buenos cuidados por parte de la familia, se pueden hacer muchísimas cosas», explica.

Bajo su punto de vista, «atender al enfermo en el lugar en el que él quiere estar es muy gratificante. Cuando el paciente está en el hospital, este es un entorno hostil. En el domicilio somos nosotros los que entramos en el entorno del paciente y somos nosotros los ajenos, es una asistencia mucho más humanizada y más centrada en el usuario», concluye la doctora García.

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