«Después de 25 años de pesadilla, sigo sin saber quién mató a mi hermana»

Las familias del doble crimen de O Ceao, que ocurrió el 30 de abril de 1994, víctimas de la fatal investigación


lugo / la voz

«Siento, dolor y rabia porque nadie haya sido capaz de decirnos quién mató a mi hermana después de 25 años de pesadilla», dijo ayer Isabel López al regresar al lugar donde hace hoy un cuarto de siglo mataron a su hermana Elena y a Esteban Carballedo, un compañero de trabajo. Vely Sánchez, cuñada de este último, también acudió al lugar. Las dos, que mantienen abierta una batalla para que el terrible doble crimen no quede sin resolver, quisieron con su presencia en el lugar recordar a las dos víctimas.

«Yo estuve aquí hace 25 años, este mismo día y a la misma hora, aproximadamente. Es curioso, también era un día de buena temperatura como hoy. Como hacía muchas veces, fui a buscar a mi hermana y lo hice con sus dos hijos pequeños, mis sobrinos. Lo solía hacer así los sábados porque después íbamos con los pequeños a tomar algo», dice Isabel.

«Al llegar hacía sonar el claxon del coche y, al poco tiempo, salía mi hermana para decirme: espera un poco que tardo o en cinco minutos ya estoy. Ese día nadie hizo caso a los pitidos. Pasó sobre media hora y empecé realmente a sospechar que algo podía pasar. Mi sobrino me dijo que quería ir al baño y entonces opté por entrar. La puerta estaba abierta y la música muy alta, lo que me extrañó. Llamé por Elena y Esteban, pero nadie contestó. A mayores, tengo la sensación como de ver alguna sombra. Entonces volví al coche porque no quería que los niños estuvieran mucho tiempo solos y decidí marchar a casa con ellos para buscar a mi marido porque pensé que algo había pasado, pero nunca me imaginé lo que después comprobé al regresar», relató.

«Volví al lugar con mi padre y mi marido. Por el camino les fui diciendo que algo raro había pasado. Cuando llegamos entramos por una puerta lateral que estaba abierta y nos encontramos con la situación. Nos quedamos petrificados. Pensé que había que llamar a la ambulancia, pero mi marido me advirtió de que no era necesario. Avisó a un camionero que pasaba por el lugar y, después, apareció el vigilante de seguridad. La policía tardó en llegar», aseguró Isabel López.

Cinco pasos claves que el juez no quiso dar

El juez del caso comunicó, a través de una providencia, que no estima «sustancial para el esclarecimiento de los hechos» una serie de diligencias solicitadas. Además, recuerda, que no podría practicarlas «dentro del plazo máximo legalmente señalado para este sumario». El instructor concede ahora un mes a la Audiencia Provincial y a la Fiscalía para que se pronuncien «acerca de la conclusión del sumario para enjuiciamiento o sobreseimiento».

«Las diligencias solicitadas por la acusación y la Fiscalía son pertinentes. No se puede determinar a priori su utilidad o inutilidad, lógicamente, sino tan solo su relación directa con el objeto del proceso, teniendo en cuenta, además, que estamos ante unas diligencias de instrucción, no de pruebas a practicar en un juicio oral», dijo ayer el abogado lucense Gerardo Pardo de Vera, que representa a las familias.

Estos son los cinco pasos claves que el juez no quiso dar. Primero: identificar y citar a declarar a los policías que realizaron la inspección científica de un coche supuestamente implicado en los hechos y la toma de muestras y análisis «porque el acta de inspección y los resultados no aparecen por ningún sitio».

Segundo: que se oficie a la Policía Local a fin de que se aclare el destino de las muestras a las que hace referencia la Policía Nacional en un telefonema. Tercero: que se reitere al antiguo juzgado de primera instancia e instrucción número 5 un requerimiento efectuado. Cuarto: que declaren varias personas, entre ellas el titular del vehículo ya referido. Quinto: que declare un agente de la Guardia Civil, que presuntamente fue expulsado del cuerpo. Esta persona, supuestamente, estaría relacionada con el único investigado en la causa.

El abogado Gerardo Pardo de Vera hizo ayer un resumen del estado actual de la causa. «Desde que se prorrogó la instrucción por un plazo de seis meses, que ya venció el 6 de diciembre de 2017, apenas se puede decir que hubiera actividad investigadora», recordó. Esto obligó a pedir un año más de prórroga. «El juzgado trasladó la petición a la fiscalía el 14 de diciembre de 2017, vencido el plazo máximo de instrucción fijado provisionalmente. La Fiscalía se pronunció días después y la apoyó parcialmente, pidiendo que se prorrogara el plazo hasta el 6 de junio de 2018. El juzgado guardó silencio, paralizado completamente. Por fin, en junio de 2018, prorrogó hasta diciembre de 2018. En octubre de ese año pedimos nuevas diligencias y ni siquiera se nos contestó (...)», dijo el letrado.

«Perdí a una amiga y también a una madre, pero no mis fuerzas»

«Perdí una hermana, una amiga, casi una madre, pero no perdí las fuerzas para seguir luchando por mucho carpetazo que la justicia pretenda darle al caso. Hoy, a las ocho y media de la tarde, nos concentraremos ante los juzgados como cada año y agradecemos la presencia de quien nos quiera acompañar.», asegura Isabel López, la hermana de la cajera asesinada.

«Yo voy a seguir... Daré un tiempo prudencial a la Fiscalía y a la Audiencia y, adelante. Estoy dispuesta a acampar en el Tribunal Superior de Xustiza y luego marchar a Madrid. Lo que no puede ser es que un asesinato prescriba. Todo ha jugado en nuestra contra, fue un desastre. Primero un juez, luego otro, luego se da de baja, viene otro, vuelve el anterior... Insisto, ¡Un desastre!», apunta.

¿Por qué cree Isabel López que la investigación no fue correcta? «Siempre tuve dos teorías. La primera es que, al principio, creía que los investigadores pensaban en que era algo fácil de resolver, pero fallaron. La segunda, que es la que me parece más ajustada después de pasado el tiempo, es que hay un supuesto interés en encubrir, en tapar o lo que sea, a alguien importante, entre comillas porque importante somos todos o, por lo menos, para la justicia deberíamos ser todos iguales para que cada uno pague por lo que hace, pero creo que no es así. Si hubiera claridad no veo ningún problema en que se practiquen las diligencias que estamos pidiendo», dijo Isabel López. «Fueron 25 años que no se quieren ni para el peor enemigo. Mi hermana estaba en un lugar equivocado en el momento equivocado», expresó finalmente.

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