«Tengo un nuevo reto, el Dakar»

Retirado del Galego, prepara junto a su hermano la prueba de ralis más mítica


lugo / la voz

Pedro Burgo Vilanova (Lugo, 1970) es historia viva de los ralis. A principios del año pasado, tras casi un cuarto de siglo volando sobre el asfalto, anunció su retirada de la competición. Sin embargo, ahora la vida le regala otra aventura mayúscula. Junto a su hermano Marcos está preparando el Dakar, el reto mayúsculo.

-Echemos la vista atrás. ¿Cómo le entró a usted el gusanillo de los coches y la velocidad?

-Mi tío Luis fue un importante piloto gallego de los 70 y principios de los 80, así que desde muy pequeño fue quien nos metió la gasolina en las venas a todos los miembros de la familia, por lo que la mayoría de recuerdos de mi infancia tienen relación con el mundo del motor.

-¿Al principio, le apoyaban en su entorno y su familia, o le decían que era una locura?

-Sinceramente, no les agradaba mucho la idea, ya que en casa eran conscientes de la complejidad de este mundo.

-¿Cuándo y como se internó en ese mundo? ¿Antes de empezar en el 1994, ya había hecho algo vinculado a los ralis?

-Empecé colaborando con la Escuderia Miño al hacer la función de banderas durante el Rallye San Froilán en los años 80, más tarde fui copiloto de Mato en la temporada de 1991, pero desde muy pequeño siempre tuve una relación muy próxima con el motor en general y los ralis en particular.

-Usted fue tres veces campeón de España de GR N y dos veces subcampeón absoluto junto a su hermano. ¿Qué se siente al estar en lo más alto?

-Conseguir un título siempre tiene un sabor especial, ya que es la consecuencia final del trabajo de muchos meses. Todos y cada uno tienen un valor y un recuerdo importante en mi memoria.

-¿Cuál es el momento más feliz que recuerda al volante de un coche?

-Ha habido muchos y muy buenos pero me quedo con la victoria en el Rallye de Ferrol de 2006.

-¿Y el peor?

-También los tuve, aunque ahora con la perspectiva del tiempo han quedado apartados de mis recuerdos.

-¿Echa de menos el mundo de los ralis? ¿Va como público a las carreras?

-Menos de lo que creía en un principio, estoy muy metido dentro de mi trabajo y de verdad que me queda muy poco tiempo para pensar en ralis. Sí que lo sigo desde la distancia y voy a alguna que otra prueba, pero no tengo un contacto directo con las carreras.

-¿Cuál es la parte más ingrata del mundo de la competición? ¿Los números?

-Sin duda, la parte financiera es la más difícil de este deporte.

-¿Están preparando el Dakar? ¿Cómo surgió esa posibilidad?

-Si soy sincero, ir al Dakar era algo que nunca se me había pasado por la cabeza. La idea surge de Jesús Pato, patrón de Galimplant y patrocinador mío los últimos años, el cual es un gran amante de los todoterreno y del Dakar en particular. Su sueño era que un coche de su equipo pudiera participar en esta mítica prueba y cuando nos lo propuso no lo dudamos ni un segundo. En estos momentos estamos poniéndonos físicamente al día y ya en febrero pasamos unos días en Marruecos para rodar en arena y tener un primer contacto con las dunas. En breve comenzaremos a preparar la orientación, clave en este tipo de pruebas, y participaremos en alguna prueba del CERTT para ir cogiéndole el ritmo al mundo de los raid.

-¿Le hace más ilusión preparar el Dakar que un Campeonato Gallego?

-Creo que el Dakar es el reto deportivo más importante al queme he enfrentado hasta ahora.

-¿Le queda algo por hacer en el mundo de los ralis?

-Ahora sí, tengo un nuevo reto y más que ilusionante, terminar el rali más duro del mundo y dejar en buen lugar a esa gran familia a la cual pertenezco que es Galimplant.

«En un rali tuve un pequeño roce con el coche de un vecino y el hombre sacó una pistola»

Competir durante 24 años da para coleccionar muchas anécdotas, risas, algún disgusto, e incluso para algún susto fuera del coche. También para hacer amigos y convertirse en ídolo de muchos amantes de la velocidad.

-Tengo miles de anécdotas, pero hay una de mis inicios que muy poca gente conoce. En los reconocimientos del Rallye de La Coruña de 1994 tuve un pequeño roce con el coche de un vecino en una zona muy estrecha del tramo de Soandres. Al bajarme para dar parte, el hombre, que debía de estar saturado de tanto coche por aquellas pistas, estaba sumamente nervioso y solo me sabía decir que nos iba a pegar un tiro a todos. La cosa la tomamos a broma hasta que el hombre se sacó de la chistera una pistola y mi cara se convirtió en un poema. Por suerte su esposa se puso de escudo humano y fue poco a poco calmando a aquel hombre que a punto estuvo de truncar mi carrera deportiva en mi cuarto rali.

-¿Ha habido alguna persona que le haya apoyado tanto, que, de alguna manera, siente que ha sido clave?

-Muchas, ten en cuenta que ha habido gente que ha estado conmigo desde el Rallye de Ferrol de 1994 hasta el de Madrid del 2017. Toda la gente que ha ido formando mi equipo y me ha ido apoyando a lo largo de todos estos años ha sido sin duda clave de nuestros éxitos y nunca podré devolverles todo cuanto hicieron por mí, así como las empresas que año a año confiaron en nuestro proyecto, especialmente Cafés Candelas, que me apoyaron durante mis últimas 15 temporadas y Galimplant, que no solo me ha ofrecido un futuro laboral fuera de las carreras, sino que además me lleva a cumplir con el sueño de todo amante al motorsport de participar en el Rallye Dakar.

 -¿Competir con su hermano como copiloto, lo convertía todo en diferente?

-Sí, lógicamente lo sufres más porque tu fracaso también es su fracaso, pero los éxitos los vives por partida doble.

-¿Cree que para ser piloto hace falta estar hecho de una pasta especial?

-Sí, sobre todo si el dinero no te viene dado de cuna, como en mi caso. Es un deporte cada vez más caro y más complejo por lo que necesita de mucha afición y sacrificio para no plantar todo y seguir luchando.

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