Cirios encendidos a pocos centímetros de un retablo culmen del barroco gallego en la catedral de Lugo

Un incendio en la capilla de la patrona de la ciudad sería muy complicado de extinguir


Lugo / la voz

La catedral de Lugo, declarada Patrimonio de la Humanidad, no aprobaría un examen relativo a medidas anti incendios, según lo comprobado en revisión de seguridad realizada ayer con la colaboración de algunos bomberos lucenses, que serían quienes tendrían que hacer frente a un fuego en caso de producirse. Durante la misma apareció una situación altamente preocupante: siguen habiendo cirios encendidos, en este caso a muy poca distancia de unos grandes retablos del barroco gallego, el que acoge a la patrona de la ciudad, en la capilla de la Virxe dos Ollos Grandes.

Un hecho que pasaba desapercibido para los files que se encontraban en el espacio, hizo saltar la alarma de uno de los bomberos nada más acceder a la capilla. El altar tenía sendos cirios encendidos a cada uno de sus costados. «A caída fortuita dalgún deles sería algo terrible», señal el bombero. El profesional destacó que el fuego prendería en el mantel del altar y podría llegar al retablo. Si eso ocurriera, sería prácticamente imposible salvar esta joya artística.

Hay coincidencia unánime entre historiadores y especialistas en arte: el retablo que hizo el escultor Miguel Romay, es una de las mejores obras del barroco gallego. Dolores Vila Jato, profesora de la Universidad de Santiago, explica en un trabajo sobre la capilla que esta es de las obra culminantes de este estilo. Explica que su construcción fue encargada al arquitecto compostelano Fernando de Casas y Novoa, «a quien se deben las trazas y la dirección de las obras, como respuesta a un deseo del cabildo lucense que ya, desde mediados de del siglo XVII había tratado de construir una capilla suntuosa para la patrona de la catedral y de la ciudad(...)».

 

«El retablo camerín que cobija la imagen de la patrona de Lugo es el verdadero centro simbólico del recinto (...)», explica la citada especialista. En la capilla se celebran a diario varias misas con destacada asistencia de fieles. Para estas celebraciones se encienden los cirios. Sin embargo en la catedral aseguran que existe un control sobre los mismos por lo que no consideran que haya un gran peligro. Recordaron también que a diario está encendida la vela del Santísimo que, en este caso, consideran que no representa ningún peligro porque está colocada en una parte que no es combustible.

En el recinto existen también varios lampadarios pero, desde hace años, funcionan velas electrónicas. Hace años fue acometida la restauración de las pinturas situadas en la cúpula del altar mayor. El laborioso trabajo de los profesionales que participaron dio gran realce a un conjunto de obras que estaban muy sucias como consecuencia del efecto del humo de las velas. «Cremos que as pinturas empezaron a ennegrecer moi rápido polo fume. Hai que ter en conta que había 24 grandes velas acendidas día e noite diante o Santísimo», contó en su momento uno de los sacerdotes de la catedral.

En opinión de algunos bomberos consultados, un incendio en el retablo resultaría muy complicado de sofocar. Provocaría unas grandes llamaradas por la sequedad de la madera y sería, apuntaron, muy complicado actuar en la capilla, porque el espacio para poder atacar el fuego no es mucho.

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